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Himno

Yo Creo En Dios

esta bella canción transmite un mensaje claro de fe, gratitud y esperanza. A partir de preguntas simples sobre la creación, la letra asocia la alegría, la música y la belleza de la vida con una presencia divina que enseña lo que es amor, perdón y convivencia. Repite la afirmación de creer en Dios como una experiencia que se siente al despertar y al contemplar el sol, el mar y el latido del corazón, fortaleciendo la confianza ante la oscuridad del mundo. Su mensaje central es que solo hay una fuente de salvación para la humanidad frente al mal, y esa fe ofrece sentido y consuelo.

Letra

¿Quién le dio a los niños la alegría?
¿Quién le dio a las aves melodías?
¿Quién le dio a las noches poesía?
Lo hizo Dios// tan solo Dios,
Nos enseñó lo que es amor,
Lo que es llorar, lo que es cantar,
Lo que es vivir y perdonar.
Si //yo creo en Dios// lo siento a Él al despertar,
Al ver el sol, al ver el mar, el corazón al palpitar.
Yo creo en Dios

¿Quién quitó a la luna su pureza?
¿Quién quitó a las flores su belleza?
¿Quién sembró en los niños la tristeza?
El hombre fue/// y se olvidó lo que es la paz
No siente amor por los demás,
El mundo no soporta más.
Sí //Yo creo en Ti, yo tengo fe
Y vengo a Ti a confesar que solo Tú
Puedes salvar la humanidad respecto al mal.

¿Quién le dio a los niños la alegría?
¿Quién le dio a las aves melodías?
¿Quién le dio a las noches poesía?
Lo hizo Dios // tan solo Dios,
Nos enseñó lo que es amor,
Lo que es llorar, lo que es cantar,
Lo que es vivir y perdonar.
Si //yo creo en Dios// lo siento a Él al despertar,
Al ver el sol, al ver el mar, el corazón al palpitar.
Yo creo en Dios
Si //Yo creo en Ti, yo tengo fe
Y vengo a Ti a confesar que solo Tú
Puedes salvar la humanidad respecto al mal.
Yo creo en Dios

Reflexión

Cuando contemplamos el amanecer, el vaivén del mar o escuchamos el latido de nuestro propio corazón, nos encontramos con la huella inconfundible del Creador. Él es quien ha puesto alegría en el rostro de los niños, melodía en el canto de las aves y una profunda poesía en el silencio de la noche. Dios no solo diseñó este hermoso escenario en el que habitamos, sino que también nos regaló la capacidad de experimentar la vida en toda su plenitud. Nos enseñó el verdadero significado del amor, el valor de nuestras lágrimas, el gozo de cantar y, de manera muy especial, la gracia transformadora de vivir y perdonar. Sentir su presencia al despertar es un regalo diario que nos invita a confiar.

Sin embargo, al mirar a nuestro alrededor, también descubrimos las heridas que las acciones humanas han causado. Con tristeza reconocemos que muchas veces el egoísmo ha empañado la belleza de la creación, sembrando dolor en los más inocentes y olvidando el camino de la paz. El mundo parece cansado y necesitado de restauración, pues se ha debilitado el amor por los demás. Es precisamente en medio de esta realidad doliente donde la fe cobra su sentido más profundo. No estamos llamados a la desesperanza, sino a volver nuestra mirada al único que puede sostenernos y sanar nuestro entorno.

Por eso, hoy te invito a hacer tuya esta confesión de fe con un corazón sincero. En un mundo que a veces parece perder el rumbo, decir "yo creo en Ti" es un acto de valentía y entrega. Te animo a acercarte a Dios con humildad, reconociendo que solo Él tiene el poder de salvar a la humanidad del mal. Abre tu corazón en este día, búscale en lo sencillo, en el perdón que ofreces y en el amor que compartes con el prójimo. Permite que tu fe se renueve al ver el sol y que tu vida sea un reflejo de su paz.