Yeshua: Quiero Conocer a Jesús
esta bella canción revela un recorrido interior donde la humildad vence al orgullo y transforma el interior del ser. A partir de la letra, se percibe un mensaje central: el amor auténtico no se compra ni se merece, es un regalo de gracia que se recibe. La voz expresa un deseo profundo de conocer a Jesús, de acercarse a lo trascendente y descubrir a Aquel que es descrito como el más bello entre millares. Entre la rendición y la admiración, la canción invita a elegir una relación que redefine el valor propio y la vida, proponiendo que conocer ese amor cambia todo y da sentido a la existencia.
Letra
Mi orgullo me sacó del jardín,
Su humildad puso el jardín en mí
Y si vendiera todo lo que tengo
A cambio de Su amor, yo fallaría
//Porque Su amor no se compra Ni se merece
Su amor es un regalo De gracia, se recibe//
Quiero conocer a Jesús,
Quiero conocer a Jesús
Quiero conocer a Jesús,
Quiero conocer a Jesús
Yeshua, ah-ah-ah, ah-ah-ah
Yeshua, ah-ah-ah, ah-ah-ah
//Mi amado es el más bello
Entre millares y millares//
Su humildad puso el jardín en mí
Y si vendiera todo lo que tengo
A cambio de Su amor, yo fallaría
//Porque Su amor no se compra Ni se merece
Su amor es un regalo De gracia, se recibe//
Quiero conocer a Jesús,
Quiero conocer a Jesús
Quiero conocer a Jesús,
Quiero conocer a Jesús
Yeshua, ah-ah-ah, ah-ah-ah
Yeshua, ah-ah-ah, ah-ah-ah
//Mi amado es el más bello
Entre millares y millares//
Reflexión
Querido amigo, a menudo caminamos por la vida intentando construir nuestra propia seguridad sobre la base del orgullo. Pensamos que podemos controlarlo todo, pero esa autosuficiencia, en lugar de acercarnos a la plenitud, nos aleja de ella, tal como el orgullo nos sacó del jardín original. Sin embargo, la respuesta del Salvador no es el rechazo, sino una maravillosa muestra de humildad. Él no nos exige que seamos perfectos para acercarnos; al contrario, es Su propia humildad la que planta un nuevo jardín en el interior de nuestro corazón, restaurando lo que creíamos perdido y devolviéndonos la paz y la vida que tanto anhelamos.
Frente a este misterio de amor, a veces caemos en la trampa de querer comprar el favor divino. Pensamos que si nos esforzamos lo suficiente, si entregamos todo lo que poseemos o si acumulamos méritos, seremos finalmente dignos de ser amados. Pero la verdad es mucho más liberadora: el amor de Jesús no está a la venta ni se puede ganar con esfuerzos humanos. Si intentáramos comprarlo, fallaríamos por completo. Su amor es un regalo puro, un obsequio de gracia que simplemente se recibe con un corazón abierto, humilde y agradecido. No tienes que demostrar nada para ser amado por Él; solo necesitas disponerte a recibir su gracia.
Esta certeza nos lleva a un deseo profundo y sincero: el anhelo de conocer a Jesús, a Yeshua, de una manera íntima y real. No se trata de saber cosas sobre Él, sino de entablar una relación personal con Aquel que es el más bello entre millares y millares. Te invito hoy a hacer tuya esta búsqueda. Deja de lado las cargas del merecimiento y permítete contemplar la hermosura de Su carácter. Abre tu vida a Su presencia, reconoce que necesitas de Su gracia y dile con confianza: "Quiero conocerte". En Su amor inmerecido encontrarás el verdadero hogar que tu alma ha estado buscando.
Frente a este misterio de amor, a veces caemos en la trampa de querer comprar el favor divino. Pensamos que si nos esforzamos lo suficiente, si entregamos todo lo que poseemos o si acumulamos méritos, seremos finalmente dignos de ser amados. Pero la verdad es mucho más liberadora: el amor de Jesús no está a la venta ni se puede ganar con esfuerzos humanos. Si intentáramos comprarlo, fallaríamos por completo. Su amor es un regalo puro, un obsequio de gracia que simplemente se recibe con un corazón abierto, humilde y agradecido. No tienes que demostrar nada para ser amado por Él; solo necesitas disponerte a recibir su gracia.
Esta certeza nos lleva a un deseo profundo y sincero: el anhelo de conocer a Jesús, a Yeshua, de una manera íntima y real. No se trata de saber cosas sobre Él, sino de entablar una relación personal con Aquel que es el más bello entre millares y millares. Te invito hoy a hacer tuya esta búsqueda. Deja de lado las cargas del merecimiento y permítete contemplar la hermosura de Su carácter. Abre tu vida a Su presencia, reconoce que necesitas de Su gracia y dile con confianza: "Quiero conocerte". En Su amor inmerecido encontrarás el verdadero hogar que tu alma ha estado buscando.