Ya No Se Tarda El Señor
esta bella canción transmite un mensaje de urgencia y esperanza: la inminencia del encuentro con Cristo y la promesa de una reunión celestial para los que le han servido. A través de imágenes de las nubes y la búsqueda de su pueblo, el tema central es la salvación y la redención que ofrece Jesús a quienes le son fieles. El mensaje invita a pertenecer a una comunidad que camina con Él, superar la tristeza del mundo y vivir para la eternidad, donde Dios enjugará toda lágrima. En su enfoque, el amor divino es tierno y persistente, llamando al arrepentimiento y a servir solo a Él.
Letra
¡Ya no se tarda el Señor!
Falta poco para que Él aparezca
En las nubes a llevar a su Iglesia.
¡Ya no se tarda el Señor!
Él solo viene a buscar
A un pueblo que le ha servido
Es su iglesia que ha redimido
Él solo viene a buscarla.
¿Y no quieres ser tú de ese pueblo
Que un día glorioso volará al cielo
Tan lleno de gozo por que el Rey Supremo
Le vino a buscar?
¿Y no quisieras, tú, olvidar
Toda la tristeza que el mundo da,
Y vivir con Cristo por la eternidad
Donde toda lágrima enjugará?
Que dicha es pertenecer
A este pueblo que hoy sigue a Cristo,
Al que con su poder infinito
Siempre le ayuda a crecer.
Es tierno y dulce su amor,
Que no quiere que nadie se pierda,
Quiere que tú también te arrepientas
Y que le sirvas a Él, sólo a Él.
Falta poco para que Él aparezca
En las nubes a llevar a su Iglesia.
¡Ya no se tarda el Señor!
Él solo viene a buscar
A un pueblo que le ha servido
Es su iglesia que ha redimido
Él solo viene a buscarla.
¿Y no quieres ser tú de ese pueblo
Que un día glorioso volará al cielo
Tan lleno de gozo por que el Rey Supremo
Le vino a buscar?
¿Y no quisieras, tú, olvidar
Toda la tristeza que el mundo da,
Y vivir con Cristo por la eternidad
Donde toda lágrima enjugará?
Que dicha es pertenecer
A este pueblo que hoy sigue a Cristo,
Al que con su poder infinito
Siempre le ayuda a crecer.
Es tierno y dulce su amor,
Que no quiere que nadie se pierda,
Quiere que tú también te arrepientas
Y que le sirvas a Él, sólo a Él.
Reflexión
Querido hermano y amigo, al meditar en estas hermosas palabras, nuestro corazón se llena de una profunda esperanza y de una dulce expectativa. La promesa es clara y cercana: ¡ya no se tarda el Señor! Muy pronto, el Rey Supremo aparecerá en las nubes para llevar a su Iglesia, ese pueblo que Él mismo ha redimido con su amor. En un mundo lleno de incertidumbres, esta certeza nos invita a levantar la mirada y a preparar nuestras vidas para ese glorioso encuentro en el cielo, donde el gozo será completo y eterno.
Hoy, la invitación se extiende directamente hacia ti con una calidez entrañable. Frente a las dificultades y la tristeza que este mundo tantas veces nos ofrece, se nos presenta la hermosa oportunidad de pertenecer a este pueblo que sigue a Cristo. Imagina por un momento lo que significa dejar atrás toda aflicción para vivir con Él por la eternidad, en un lugar de paz absoluta donde toda lágrima será enjugada. No estamos solos en este camino; el Señor, con su poder infinito, nos ayuda a crecer día con día, sosteniéndonos con su gracia y su guía constante.
El deseo del Salvador es que nadie se pierda, pues su amor es infinitamente tierno y dulce. Por eso, hoy te animamos a responder a este llamado con fe y con un corazón dispuesto. Te invitamos a reflexionar en tu caminar diario: ¿anhelas ser parte de este pueblo que volará al cielo? La puerta está abierta para que te acerques, te arrepientas y decidas servirle a Él, y solo a Él. Permite que su amor transforme tu presente y asegure tu eternidad. Que hoy sea el día en que decidas caminar firmemente de su mano, esperando con alegría su venida.
Hoy, la invitación se extiende directamente hacia ti con una calidez entrañable. Frente a las dificultades y la tristeza que este mundo tantas veces nos ofrece, se nos presenta la hermosa oportunidad de pertenecer a este pueblo que sigue a Cristo. Imagina por un momento lo que significa dejar atrás toda aflicción para vivir con Él por la eternidad, en un lugar de paz absoluta donde toda lágrima será enjugada. No estamos solos en este camino; el Señor, con su poder infinito, nos ayuda a crecer día con día, sosteniéndonos con su gracia y su guía constante.
El deseo del Salvador es que nadie se pierda, pues su amor es infinitamente tierno y dulce. Por eso, hoy te animamos a responder a este llamado con fe y con un corazón dispuesto. Te invitamos a reflexionar en tu caminar diario: ¿anhelas ser parte de este pueblo que volará al cielo? La puerta está abierta para que te acerques, te arrepientas y decidas servirle a Él, y solo a Él. Permite que su amor transforme tu presente y asegure tu eternidad. Que hoy sea el día en que decidas caminar firmemente de su mano, esperando con alegría su venida.