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Himno

Viene Otra Vez

esta bella canción transmite una expectativa ferviente sobre el regreso de Cristo. A través de versos que invitan a cantarlo con voces diversas, la letra afirma que el Señor vendrá en gloria y reinado, un momento definitivo que dará sentido a la historia. Se destacan señales y señales en la tierra, el cielo y el mar, como indicios de su pronto regreso. Se enfatiza la esperanza de los que están en Cristo, con la promesa de resurrección y encuentro con el Rey vencedor. La Iglesia espera y proclama la venida, deseando que el Salvador cumpla su promesa de reinar entre quienes lo siguen.

Letra

I
Canten los ángeles con dulce voz
Canten los hombres con sonora voz;
Cristo vendrá, nuestro Rey vencedor,
Cristo vendrá otra vez.

Viene otra vez, viene otra vez,
En gloria viene al mundo otra vez;
Viene otra vez, viene otra vez,
Él viene pronto a reinar.

II
Ved en la tierra, los aires y el mar,
Grandes señales cumpliéndose ya,
Todo indicando que pronto vendrá
Nuestro glorioso Señor.

III
Todos los muertos en Cristo saldrán,
De sus sepulcros y alegres irán,
Para encontrar a su Rey vencedor,
Cristo vendrá otra vez.

IV
Ven en las nubes, ¡oh buen Salvador!
¡Ven a la tierra glorioso a reinar!
¡Ven, que tu Iglesia te espera, Jesús!
Cristo vendrá otra vez.

Reflexión

La hermosa promesa de que Cristo vendrá otra vez resuena en nuestros corazones como un canto de profunda esperanza. Las estrofas de este himno nos invitan a unirnos a la dulce voz de los ángeles y a la sonora voz de la humanidad para proclamar una verdad que sostiene nuestra fe: nuestro Rey vencedor viene en gloria. En un mundo que a menudo experimenta dolor, cansancio e incertidumbre, saber que Él viene pronto a reinar nos ofrece un refugio de paz y una razón poderosa para levantar la mirada con confianza.

Al observar la tierra, el aire y el mar, el canto nos recuerda que las señales se están cumpliendo. Esto no debe infundirnos temor, sino más bien despertar en nosotros una fe expectante y activa. Es una invitación afectuosa a reflexionar en nuestra propia vida: ¿está nuestro corazón preparado para recibirle? Vivir con la certeza de su venida nos impulsa a caminar cada día con rectitud, a mantener la fe encendida y a compartir su amor con quienes nos rodean, sabiendo que nuestro glorioso Señor está cerca.

Esta bendita esperanza también nos consuela profundamente frente a la pérdida de nuestros seres queridos. El himno nos recuerda con alegría que aquellos que han partido en Cristo saldrán de sus sepulcros para encontrarse con el Rey vencedor. Esta promesa de resurrección y reencuentro transforma nuestro dolor en consuelo, asegurándonos que la muerte no tiene la última palabra, sino la vida gloriosa que Jesús nos ofrece.

Hoy te invito a hacer tuya la oración final de esta hermosa letra: «¡Ven, que tu Iglesia te espera, Jesús!». Permite que esta verdad guíe tus decisiones y alivie tus cargas. Te animo a confiar plenamente en el buen Salvador que viene en las nubes a reinar. Que esta dulce expectativa llene tu hogar de paz, renueve tus fuerzas y te inspire a vivir cada día con la gozosa certeza de su pronto regreso.