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Himno

Úsame (2)

Esta bella canción propone que la verdadera bendición es ser usado por Dios para llevar su amor al mundo. Su tema central es la disponibilidad y la entrega: aceptar el llamado a anunciar que Cristo transforma, perdona y da paz. A partir de imágenes de liberación del lodo y de una experiencia de salvación, la letra subraya que, cuando la vida parece turbia o cansada, la mano divina da valor y dirección para seguir compartiendo la salvación. El mensaje invita a confiar en la presencia de Dios en las pruebas, para que cada esfuerzo personal se convierta en un testimonio del poder y la promesa de su salvación.

Letra

Quiero Señor que me uses
Para hablar de tu amor,
Decir que Tú me has cambiado,
Que me has lavado, Señor,
Que estaba en el cieno inmundo
Y allí tu mano bajó
Para sacarme del lodo
Y darme tu gran amor.

Úsame cuando alguien necesite de Ti.
Úsame cuando en pruebas el mundo esté.
Que pueda yo anunciar que salvas Tú,
Y que al mundo le das la paz que anhela tener.
Úsame cuando alguien necesite de mí.
Úsame, Oh Señor... (Úsame).

Cuando me veas cansado,
Casi para desmayar
Y veas mis fuerzas tan pocas
Que quiera volver atrás,
Extiéndeme tu mano
Y lléname de valor,
Para seguir anunciando
Que Tú eres el Salvador.

Reflexión

Querido hermano, el deseo de ser usados por el Señor nace de un corazón profundamente agradecido. Cuando miramos atrás y recordamos de dónde nos rescató su gracia, de aquel fango donde su mano de amor bajó para limpiarnos y transformarnos, es imposible guardar silencio. Tu historia de cambio es el testimonio más vivo de su poder. Por eso, te invito a renovar hoy tu fe y a hacer de tu vida una ofrenda de amor, dispuesta a hablar de aquel que te transformó y te dio una nueva vida.

En un mundo que a menudo se encuentra en medio de pruebas y dolor, la necesidad de paz y esperanza es inmensa. Dios te llama a ser su voz y sus manos en medio de la necesidad ajena. Cuando alguien a tu alrededor esté pasando por momentos difíciles, o cuando el mundo entero clame por alivio, es allí donde tu disposición marca la diferencia. Anunciar que el Señor salva y que ofrece la paz que el alma tanto anhela es un hermoso privilegio que requiere un corazón dispuesto a decir con humildad: "Úsame cuando alguien necesite de mí".

Es verdad que en esta tarea podemos experimentar el cansancio. Habrá días en que las fuerzas parezcan desvanecerse y la tentación de volver atrás intente frenar tu caminar. No obstante, en tu debilidad, el Señor no te abandona. Si hoy te sientes desmayar, te invito a clamar con confianza para que su mano se extienda sobre ti, llenándote de un valor nuevo. No estás solo en esta misión; el Salvador que te rescató es el mismo que te sostiene y te capacita para seguir adelante, siendo un faro de su infinito amor. Déjate usar por Él hoy.