Una Misión Que No Se Debilita. Coro Lema Damas Dorcas 2009.
esta bella canción transmite una devoción clara y perseverante por la labor que se cree divina. Partiendo de un compromiso firme, la letra habla de estar revestidas de gracia y amor para trabajar por quienes sufren y carecen de esperanza. Se destaca la aspiración de guiar y ser usadas como las mujeres de ayer, llevando el espíritu y la unción que transforman comunidades y fortalecen la misión. Su mensaje central es la constancia: una misión que no se debilita y una visión que se aviva ante cada desafío. Se enfatiza proclamar la obra del Señor, buscar hogares y almas que puedan hallar salvación, manteniendo viva la llama de la fe en la nación.
Letra
I
Comprometidas con la causa del Señor,
Revestidas de su gracia y de su amor,
Trabajamos día a día por un pueblo que agoniza
Y se pierde en la miseria y el dolor.
Guíame, úsame, como a las mujeres santas del ayer,
Que llevaron de Jesús, su espíritu y la unción
Impactando con poder nuestra nación.
Guíame, úsame, como a las mujeres santas del ayer,
Que llevaron de Jesús, su espíritu y la unción
Impactando con poder nuestra misión.
Una misión que no se debilita,
Una visión que el fuego siempre aviva,
Pues la obra del Señor proclamamos sin cesar,
Los hogares y los hombres salvarán.
Una misión que no se debilita,
Y en Colombia esa llama sigue viva,
Por la fe conquistaremos al perdido que dirá:
Yo y mi a casa serviremos a Jehová
Comprometidas con la causa del Señor,
Revestidas de su gracia y de su amor,
Trabajamos día a día por un pueblo que agoniza
Y se pierde en la miseria y el dolor.
Guíame, úsame, como a las mujeres santas del ayer,
Que llevaron de Jesús, su espíritu y la unción
Impactando con poder nuestra nación.
Guíame, úsame, como a las mujeres santas del ayer,
Que llevaron de Jesús, su espíritu y la unción
Impactando con poder nuestra misión.
Una misión que no se debilita,
Una visión que el fuego siempre aviva,
Pues la obra del Señor proclamamos sin cesar,
Los hogares y los hombres salvarán.
Una misión que no se debilita,
Y en Colombia esa llama sigue viva,
Por la fe conquistaremos al perdido que dirá:
Yo y mi a casa serviremos a Jehová
Reflexión
Queridos hermanos y hermanas en la fe, hoy somos llamados a contemplar el profundo compromiso que tenemos con la causa de nuestro Señor. En un mundo que muchas veces parece agonizar en medio de la miseria y el dolor, se nos invita a vestirnos de su gracia y de su amor para trabajar día a día por aquellos que sufren. No estamos solos en esta tarea; contamos con el tierno cuidado de Dios y con el ejemplo de fe de tantas mujeres santas del ayer que nos precedieron. Ellas, llevando el espíritu y la unción de Jesús, impactaron con poder su entorno, y hoy nos inspiran a levantar la misma oración en nuestro corazón: "Guíame, úsame".
Esta es una invitación a mantener una misión que no se debilita y una visión que el fuego del Señor aviva constantemente. Cuando nos disponemos a proclamar su obra sin cesar, nos convertimos en instrumentos para que los hogares y las vidas alcancen la salvación. Es un llamado a no desmayar, a creer que la llama de su amor sigue viva y activa en nuestra nación colombiana, y a recordar que cada esfuerzo diario tiene el propósito de restaurar y transformar los corazones.
Te invito hoy a hacer tuya esta hermosa visión en tu vida cotidiana. Permite que la fe guíe tus pasos y que el deseo de servir al necesitado encienda tu corazón. Que esta misión no sea solo una idea, sino una realidad constante en tu interior que te impulse a conquistar al perdido a través del amor y del servicio. Confiemos plenamente en que, al caminar bajo la guía del Señor, veremos con gozo cómo nuestras familias y comunidades se levantan con convicción para declarar juntos: "Yo y mi casa serviremos a Jehová". Que tu vida sea hoy ese canal de bendición que mantenga viva la llama de la fe.
Esta es una invitación a mantener una misión que no se debilita y una visión que el fuego del Señor aviva constantemente. Cuando nos disponemos a proclamar su obra sin cesar, nos convertimos en instrumentos para que los hogares y las vidas alcancen la salvación. Es un llamado a no desmayar, a creer que la llama de su amor sigue viva y activa en nuestra nación colombiana, y a recordar que cada esfuerzo diario tiene el propósito de restaurar y transformar los corazones.
Te invito hoy a hacer tuya esta hermosa visión en tu vida cotidiana. Permite que la fe guíe tus pasos y que el deseo de servir al necesitado encienda tu corazón. Que esta misión no sea solo una idea, sino una realidad constante en tu interior que te impulse a conquistar al perdido a través del amor y del servicio. Confiemos plenamente en que, al caminar bajo la guía del Señor, veremos con gozo cómo nuestras familias y comunidades se levantan con convicción para declarar juntos: "Yo y mi casa serviremos a Jehová". Que tu vida sea hoy ese canal de bendición que mantenga viva la llama de la fe.