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Coro

Una Generacion Apasionada

Esta bella canción transmite la sed espiritual de una generación que busca al Señor, una hambre insistente por su amor y su presencia. En su letra late la idea de un encuentro que no se detiene, un temblor y un río que fluyen con la dignidad del Creador. Se habla de corazones desesperados por escuchar y ver la grandeza de Dios, de querer experimentar su poder y su majestad en cada instante. La declaración final invita a levantarse para que el mundo reconozca a Dios, recordando que la presencia divina se siente, se escucha y transforma desde lo profundo del alma. Es una exhortación de adoración y entrega.

Letra

I
Jehooo, Jehooo, Jehová
Hay una canción que se está escuchando
Es el hambre por su amor.
Hay un temblor que se está sintiendo
El sonido de su voz.

Es una generación apasionada,
Es una generación que está hambrienta,
Son corazones que están desesperados,
Por su palabra, por su presencia.
Y queremos mirar su poder y majestad
Y queremos oír el estruendo de su voz.

II
Jehooo, Jehooo, Jehová
Hay una corriente que no se puede parar
Es el rio del Señor.
Hay una voz que no se puede callar
De su amor quieren cantar.

III
Jehooo, Jehooo, Jehová
Y queremos mirar su poder y majestad
Y queremos oír el estruendo de su voz.
Levántate, levántate que el mundo sepa que eres Dios...
Levántate, levántate de la creación eres Señor
Jehooo, Jehooo, Jehová

Reflexión

En el silencio de nuestro caminar diario, a veces se percibe un sutil temblor, un eco celestial que despierta el alma: es el sonido de la voz de Jehová y el hambre profunda por su amor. Hoy, más que nunca, se levanta el llamado a formar parte de una generación apasionada. No se trata de una simple moda o de un entusiasmo pasajero, sino de un clamor profundo que brota de corazones desesperados por experimentar su palabra y habitar en su santa presencia. Esta hambre espiritual nos invita a detenernos, a escuchar con atención y a anhelar con sinceridad contemplar su majestuoso poder en nuestras vidas.

Abrir el corazón a esta experiencia implica reconocer que hay una corriente divina, un río del Señor, que fluye con fuerza y que nada puede detener. Cuando permitimos que ese río inunde nuestro ser, nuestra propia voz se une a un canto que no se puede callar, testificando de su inmenso amor. Es una invitación pastoral, cálida y respetuosa, a dar un paso de fe, a dejar de ser simples espectadores y convertirnos en protagonistas de esta búsqueda espiritual activa. ¿Sientes hoy ese deseo de ver su majestad y de escuchar el estruendo de su voz guiando tus decisiones?

Te invito a responder a este llamado con confianza y entrega. Permite que el Señor se levante en tu vida cotidiana, en tus anhelos y en tus dificultades, para que el mundo que te rodea pueda conocer que Él es Dios y el soberano de toda la creación. Que tu corazón se encienda con esa pasión y que tu vida sea un reflejo de ese río de amor que no se detiene. Hoy es el día para buscar su presencia con una fe renovada y dejar que el estruendo de su voz guíe tu camino.