Saltar al contenido
Himno

Un Siervo Tuyo

esta hermosa letra revela una entrega total: entregar la vida a Jesucristo y buscar que su voluntad se cumpla en cada momento. El hablante se reconoce como siervo, instrumento en las manos divinas, dispuesto a ser moldeado para cumplir el propósito del Maestro. El tema central es la obediencia sin reservas, aceptando incluso el sufrimiento si sirve para glorificar al Señor. Aun ante el dolor, la promesa de un canto permanece, como expresión de fe y esperanza. La canción transmite confianza en que la voluntad de Dios es buena y que la verdadera fortaleza se encuentra en la disponibilidad para luchar y consolar con la fuerza que viene de la entrega.

Letra

Quiero entregar mi vida a Ti, Jesucristo,
Y si en algo te puede servir,
Sólo te pido, mi Señor:
Haz tu voluntad en mí
Sólo un siervo tuyo soy,
Un instrumento en tus manos;
Hazme como quieras Tú,
Lo que quieras en mí, hazlo.
Y si por servirte a Ti
Tengo que sufrir quebrantos;
Aunque haya en mí dolor
Siempre habrá también un canto.

Reflexión

Entregar nuestra vida a Jesucristo es el acto de amor y confianza más profundo que podemos experimentar. Al contemplar la hermosa declaración de ser un siervo y un instrumento en Sus manos, somos invitados a despojarnos del control de nuestros propios caminos. Muchas veces buscamos nuestra propia gloria o bienestar, pero la verdadera paz se encuentra cuando nos acercamos al Señor con un corazón humilde, diciéndole con sinceridad: «Haz tu voluntad en mí». Esta actitud nos llama a reconocer que nuestra existencia cobra su verdadero sentido cuando nos ponemos a su servicio, listos para ser moldeados según su amoroso diseño.

Ser un instrumento en las manos del Creador implica dejarse moldear por completo. Se nos invita a confiar plenamente en que lo que Él decida hacer en nosotros será siempre lo mejor. Decirle «hazme como quieras Tú» requiere una fe valiente y activa. Es una entrega diaria donde dejamos que su gracia trabaje en nuestras debilidades y transforme nuestro carácter. Te invito a reflexionar hoy en tu propia vida: ¿Le has permitido a Jesús tomar el control absoluto de tus decisiones, de tus anhelos y de tu futuro? Ser su siervo no es una limitación, sino la mayor libertad a la que podemos aspirar.

Por supuesto, el camino del servicio no está exento de dificultades. Habrá momentos de quebranto y dolor, pues seguir a Jesús y servir a los demás a veces demanda procesos difíciles. Sin embargo, la promesa que sostiene nuestra fe es maravillosa: incluso en medio de la aflicción, siempre habrá un canto en nuestro interior. El dolor no puede apagar la melodía de la esperanza divina que habita en nosotros. Te animo a entregar hoy tus cargas a Jesucristo, a aceptar su voluntad con humildad y a permitir que, a pesar de cualquier dificultad, su alabanza siga resonando en tu caminar diario.