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Himno

Un Niño Nos Es Nacido

Esta bella canción celebra el nacimiento de un niño presentado como un regalo extraordinario y portador de autoridad. La letra lo describe con nombres que expresan grandeza, sabiduría, poder, eternidad y paz, destacando especialmente su identidad como Dios con nosotros. El mensaje central une la majestad divina con la humildad de su llegada: aquel que formó el cielo y creó la tierra pasó por este mundo en la sencillez de un niño en Belén. Así, la canción invita a contemplar con asombro a quien reúne en una sola figura la soberanía suprema y la cercanía amorosa, proclamándolo como el verdadero Príncipe de paz.

Letra

Un niño nos es nacido,
Hijo nos ha sido dado;
El principado sobre su hombro,
Y su nombre es admirable.

Consejero y Dios fuerte, príncipe de paz,
Padre eterno y soberano, príncipe de paz,
Emanuel Dios con nosotros, príncipe de paz.

El mismo que el cielo formó,
Aquel que la tierra creó;
Un día pasó por aquí,
Como un niño en Belén.

Reflexión

Hay palabras que, al escucharlas con atención, despiertan asombro: “Un niño nos es nacido, Hijo nos ha sido dado”. No se presenta aquí solamente el nacimiento de un niño, sino la entrega de alguien que trae consigo una esperanza mayor. A ti, que quizá llevas preocupaciones, preguntas o cansancio, estas palabras te invitan a detenerte y contemplar el regalo que se anuncia: alguien viene para estar cerca de ti.

La letra reúne nombres que hablan de cuidado, autoridad y consuelo: admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, soberano y príncipe de paz. En ellos puedes reconocer distintas necesidades de tu corazón. Cuando no sabes qué camino tomar, necesitas consejo. Cuando te sientes débil, necesitas fortaleza. Cuando todo parece inquieto, anhelas paz. Este niño es presentado como aquel que puede encontrarte en cada una de esas circunstancias, no desde la distancia, sino acercándose a tu realidad.

También conmueve la imagen de aquel que formó el cielo y creó la tierra, pasando por aquí “como un niño en Belén”. Lo inmenso se hace cercano; lo que parece imposible de alcanzar se presenta de una manera humilde y próxima. Esta imagen puede ayudarte a comprender que la fe no consiste solamente en admirar algo lejano, sino en abrir el corazón a una presencia que desea acompañarte.

Hoy puedes preguntarte con sinceridad: ¿qué área de mi vida necesita la paz que este niño representa? ¿Dónde necesito recibir consejo, fortaleza o esperanza? No tienes que presentarte ante Dios con todo resuelto. Puedes acercarte tal como estás y reconocer tu necesidad.

Emanuel, “Dios con nosotros”, expresa una verdad capaz de sostenerte: no estás llamado a caminar solo. Permite que esta promesa transforme tu manera de afrontar el día. Confía, aunque sea con una fe pequeña; entrega tus temores y recibe con gratitud al príncipe de paz que viene a encontrarte.