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Himno

Un Dia Cristo Volverá

esta hermosa letra habla del regreso de Cristo como tema central, presentado con un tono de esperanza y vigilia. La canción describe un retorno prometido y visible, donde el pueblo espera con alegría y fe firme, manteniéndose en vela para poder ver al Rey Jesús. Se enfatiza la confianza en las promesas divinas y la certeza de una gloria incomparable que eclipsa incluso la luz del sol. El mensaje invita a una vida de esperanza activa, sin perder la fe, porque la llegada del Salvador traerá consuelo, honor y una reunión gloriosa de la iglesia. En síntesis, es un llamado a vivir en expectativa y devoción constante.

Letra

Un día Cristo volverá,
Al ascender lo prometió;
Del mismo modo volverá
Y su pueblo ha de ver al Rey Jesús.

Muy pronto, sí, Jesús vendrá,
Y alegre le verá su pueblo;
En vela todos debemos estar,
Para poderle mirar.

Los mensajeros del Señor,
Afirman que Jesús vendrá
Y el Espíritu de Dios,
Las promesas de la Biblia nos abrió.

¡Oh, gloria sin comparación,
Será mirar a nuestro Rey!
Su rostro hermosos brillará,
Eclipsando el fulgor del mismo sol.

¡Oh, bienvenido Rey Jesús!
Tu iglesia ya esperando está
Y vana no será la fe,
Nuestra dicha es, Señor, que Tú vendrás.

Reflexión

La promesa del regreso de nuestro Salvador es un bálsamo de esperanza para el alma. Tal como nos lo recuerdan las dulces palabras de este himno, la ascensión de Jesús no fue una despedida definitiva, sino el anuncio de un reencuentro glorioso. El mismo Señor que partió volverá en gloria, y su pueblo tendrá la inmensa dicha de contemplar cara a cara al Rey Jesús. Esta certeza no es una ilusión pasajera; está respaldada por el testimonio de los mensajeros del Señor y confirmada en nuestro corazón por el Espíritu de Dios, quien nos abre el entendimiento para comprender la veracidad y el valor de sus promesas escritas.

Ante esta maravillosa realidad, la invitación pastoral para cada uno de nosotros hoy es a vivir con un corazón atento. La exhortación a estar en vela es un llamado a la acción y a la fe personal. Estar en vela significa mantener encendida la llama de nuestra devoción en lo cotidiano, no dejarnos adormecer por las preocupaciones del mundo y buscar una comunión diaria y sincera con Dios. Es vivir cada día con la dulce expectativa de su venida, permitiendo que esa esperanza transforme nuestras decisiones, nuestras prioridades y la forma en que nos relacionamos con los demás.

Imaginar ese gran día nos llena de un profundo asombro. Ver al Rey en su incomparable gloria, contemplar su rostro hermoso brillando con un fulgor que eclipsa al mismo sol, será el cumplimiento de nuestro mayor anhelo. Querido amigo, querida amiga, tu fe no es en vano. Cada momento de espera y cada paso de obediencia cobran su verdadero sentido en la certeza de su retorno. La Iglesia espera con amor y paciencia a su Señor, y nuestra mayor alegría es saber que Él vendrá. Te invito a renovar hoy tu confianza, a descansar en su fiel promesa y a preparar tu corazón para recibirle con gozo, diciendo desde lo profundo de tu ser: ¡Bienvenido, Rey Jesús!