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Himno

Un Año Más

esta hermosa canción transmite una súplica de entrega y fidelidad. A través de la confesión de “un año más” la letra reconoce la vida como un regalo que debe guardarse en manos de Jesús, pidiendo protección y dirección para seguir adelante. El mensaje central es la confianza absoluta: la vida cobra sentido cuando se coloca en amistad y compañía divina. Se enfatiza la presencia de Dios como guía constante, capaz de sostener incluso los días que parecen repetirse. La metáfora del árbol plantado en la humedad ilustra la dependencia de la gracia necesaria para vivir en plena comunión. Sin Jesús, el camino pierde propósito; con Él, todo camino cobra significado.

Letra

Un año más en la vida.
Un año más
Que termina en tus manos, buen Jesús.
Un año más que he vivido yo contigo;
¡Guárdame, Oh Dios, y viviré un año más!

Hoy, Señor, mi vida es tuya.
Tenla en tu mano, Oh buen Jesús!
¡Tómala! Te seguiré, te amaré, contigo iré.

Cerca de Ti viviré;
Mi vida en Ti
Será como árbol plantado en la humedad.
Si Tú no vas, Señor, conmigo,
Señor, no iré si Tú no vas.

Reflexión

Al contemplar el transcurrir del tiempo, nos damos cuenta de que cada año que termina es un regalo que vuelve a las manos de nuestro buen Jesús. Vivir un año más es un testimonio de su gracia y de su constante compañía en nuestro caminar diario. Al mirar atrás, podemos reconocer que no hemos estado solos; cada día vivido ha sido un andar junto a Él. Esta certeza nos invita a descansar en su cuidado, pidiéndole con humildad y confianza que nos guarde en su amor para poder seguir adelante, sabiendo que nuestra existencia depende enteramente de su voluntad.

Hoy es un momento oportuno para renovar nuestra entrega personal y decirle de corazón al Señor que nuestra vida le pertenece. Te invito a abrir tu corazón para entregarle cada una de tus decisiones, anhelos y temores. Cuando le permitimos a Jesús tomar por completo nuestra existencia, caminar tras sus huellas se convierte en una respuesta de amor y fidelidad. Decidir seguirle no es una opción temporal, sino el firme compromiso de ir a donde Él vaya, confiando en que sus manos son el lugar más seguro para depositar nuestro presente y nuestro futuro.

Vivir cerca de Jesús transforma nuestra realidad de una manera profunda. Al permanecer unidos a Él, nuestra vida se vuelve fuerte y constante, semejante a ese árbol plantado en la humedad, cuyas raíces siempre encuentran el agua necesaria para dar fruto y mantenerse verde ante cualquier adversidad. Esta hermosa imagen nos desafía a buscar una intimidad diaria con el Señor, donde nuestra fe se nutra constantemente de su presencia.

No intentemos avanzar con nuestras propias fuerzas en este nuevo tiempo. Hagamos nuestra esa profunda convicción de no dar un solo paso si el Señor no va delante de nosotros. Que tu mayor anhelo sea buscar su compañía constante, permitiendo que sea Él quien guíe tu camino y llene de paz cada uno de tus días.