Tu Nombre
- Autor
- Jhon Carlos Mena
- Intérprete
- Orlando Roa
Esta canción presenta el nombre de Jesús como una fuente de vida, renovación y satisfacción interior. Lo compara con un ungüento que da vida, un río de agua viva que calma la sed y una roca que sostiene en medio de la tempestad. También lo muestra como refugio y paz durante la guerra, capaz de transformar profundamente a quien confía en él. El mensaje central es una entrega completa y sincera: no basta con ofrecer una canción, sino que se desea consagrar el corazón, la vida y todo lo que se es. El nombre de Jesús aparece como fundamento de seguridad, propósito y esperanza.
Letra
Tu Nombre es como ungüento
Derramado en mí ser que da vida en mí;
Es un río de agua viva
Que fluye muy dentro saciando mi sed;
Nombre que ha cambiado mi vida,
Dando grato olor para Dios,
Hoy en sacrificio vivo elevo mi voz.
Vengo a rendirme a tus pies Señor,
Ofreciendo mi corazón,
Quiero entregarte más que una canción,
Mi vida y todo lo que soy,
Razón de vivir me has dado por tu nombre Jesús.
Tu Nombre es como roca,
Que afirma mis pies en la cruel tempestad;
Eres mi refugio seguro,
Y en tiempo de guerra Tú eres mi paz;
Nombre que me ha dado la vida,
Seguro y confiado estaré;
Nombre sobre todo nombre, es Tu Nombre Jesús.
Derramado en mí ser que da vida en mí;
Es un río de agua viva
Que fluye muy dentro saciando mi sed;
Nombre que ha cambiado mi vida,
Dando grato olor para Dios,
Hoy en sacrificio vivo elevo mi voz.
Vengo a rendirme a tus pies Señor,
Ofreciendo mi corazón,
Quiero entregarte más que una canción,
Mi vida y todo lo que soy,
Razón de vivir me has dado por tu nombre Jesús.
Tu Nombre es como roca,
Que afirma mis pies en la cruel tempestad;
Eres mi refugio seguro,
Y en tiempo de guerra Tú eres mi paz;
Nombre que me ha dado la vida,
Seguro y confiado estaré;
Nombre sobre todo nombre, es Tu Nombre Jesús.
Reflexión
El nombre de Jesús aparece en esta letra como una presencia que transforma, sostiene y da sentido. No se presenta solamente como una palabra pronunciada con los labios, sino como una realidad que alcanza lo más profundo del ser: es ungüento que da vida, río de agua viva que sacia la sed y nombre que cambia la existencia. Allí donde hay cansancio, vacío o necesidad, la canción expresa la confianza en que Jesús puede renovar interiormente y llenar el corazón.
También se nos recuerda que esa transformación produce una respuesta. Quien ha recibido vida y consuelo no desea ofrecer únicamente una canción, sino algo más completo: “mi vida y todo lo que soy”. Esta entrega no nace de la obligación, sino de un corazón agradecido que reconoce en Jesús la razón de vivir. Adorar, entonces, no consiste solo en elevar la voz, sino en rendirse a sus pies y permitir que cada área de la vida exprese esa confianza.
La letra habla además de momentos difíciles: tempestades, guerras y tiempos de inseguridad. En medio de esas circunstancias, el nombre de Jesús es comparado con una roca que afirma los pies, un refugio seguro y una fuente de paz. La fe no niega la existencia de la dificultad, pero declara que no estamos sin apoyo en medio de ella. Podemos acercarnos a Jesús con nuestras cargas, temores y sed, confiando en que su nombre sostiene y fortalece.
Hoy puedes preguntarte con sinceridad: ¿estoy ofreciendo a Jesús solamente mis palabras, o también mi corazón y mi vida? Lleva ante Él aquello que necesita ser afirmado, sanado o renovado. Permite que su nombre sea para ti vida en el cansancio, agua en la sequedad, refugio en la lucha y paz en la tormenta. Y desde esa confianza, entrégale más que una canción: entrégale todo lo que eres, reconociéndolo como tu razón de vivir.
También se nos recuerda que esa transformación produce una respuesta. Quien ha recibido vida y consuelo no desea ofrecer únicamente una canción, sino algo más completo: “mi vida y todo lo que soy”. Esta entrega no nace de la obligación, sino de un corazón agradecido que reconoce en Jesús la razón de vivir. Adorar, entonces, no consiste solo en elevar la voz, sino en rendirse a sus pies y permitir que cada área de la vida exprese esa confianza.
La letra habla además de momentos difíciles: tempestades, guerras y tiempos de inseguridad. En medio de esas circunstancias, el nombre de Jesús es comparado con una roca que afirma los pies, un refugio seguro y una fuente de paz. La fe no niega la existencia de la dificultad, pero declara que no estamos sin apoyo en medio de ella. Podemos acercarnos a Jesús con nuestras cargas, temores y sed, confiando en que su nombre sostiene y fortalece.
Hoy puedes preguntarte con sinceridad: ¿estoy ofreciendo a Jesús solamente mis palabras, o también mi corazón y mi vida? Lleva ante Él aquello que necesita ser afirmado, sanado o renovado. Permite que su nombre sea para ti vida en el cansancio, agua en la sequedad, refugio en la lucha y paz en la tormenta. Y desde esa confianza, entrégale más que una canción: entrégale todo lo que eres, reconociéndolo como tu razón de vivir.