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Coro

Tú Existes

esta hermosa canción afirma la existencia de un ser más allá de la razón humana, presente incluso cuando la ciencia o el intelecto se oponen a creer. El mensaje central es claro: no se prueba mediante discursos, sino por la evidencia que emana de la creación misma. La naturaleza, el cosmos y toda la vida confiesan una presencia poderosa, trascendente e inmutable. Aun cuando muchos duden o menosprecien, quienes aceptan esa realidad encuentran bendición: la fe se convierte en camino, consuelo y seguridad. El tema se completa con la promesa de vida eterna para quienes creen, una esperanza que trasciende la experiencia terrenal y afirma una verdad que no depende del saber humano.

Letra

I
No importa que la ciencia hoy te niegue
Y el intelecto humano te desprecie,
Tú existes no por dichos de la gente,
Tú existes porque eres omnipotente.
Si aquel que cree ser sabio hoy te niega
Y el fuerte en su poder te menosprecia,
Bendito el ignorante que te acepta,
Dichoso el débil que ansioso te espera.

Tú existes, yo te siento
Y aunque no te sintiera y aunque en Ti no creyera tu obra te manifiesta.
Los cielos, la tierra, el mar y las estrellas,
Los astros y aún las fieras una voz te confiesan.
Sí, Señor Tú existes, Señor Tú vives,
Señor, ¿cómo podré negarte?

II
El mar y el firmamento no razonan
Pues esta facultad la diste al hombre,
Mas ellos cuentan de tu inmensa gloria
Y son fiel evidencia de tus manos.
Felices los mortales que en Ti creen,
Que han hecho de Jehová su único Dios,
Ellos no morirán eternamente
Pasaron de esta vida a una perenne.

Reflexión

En un mundo donde el intelecto humano y la ciencia a menudo intentan negar la presencia del Creador, se nos invita a detenernos y contemplar una realidad mucho más profunda. La existencia de Dios no depende de los dichos o de la aprobación de la gente, ni de la validación de aquellos que se creen sabios y fuertes en su propio poder. Al contrario, hay una bienaventuranza especial para quienes, desde su sencillez y debilidad, reconocen su necesidad de Él y le esperan con un corazón ansioso. La verdadera grandeza no radica en nuestra propia suficiencia, sino en la humilde aceptación de su omnipotencia.

La creación misma se convierte en un testimonio silencioso pero innegable de su amor y poder. Aunque el mar, el firmamento y las estrellas no poseen la facultad de razonar que nos fue dada a los seres humanos, cada uno de ellos cuenta la inmensa gloria del Señor y es evidencia fiel de sus manos. Incluso en los momentos de duda, cuando nuestros sentimientos flaquean y parece que no podemos percibirle, su obra nos rodea y nos manifiesta su verdad. El universo entero, desde los astros celestes hasta las fieras del campo, confiesa a una sola voz que Dios existe y vive. Ante tanta evidencia que nos rodea, el corazón honesto no puede más que rendirse y reconocer su soberanía.

Hoy, la invitación es a hacer de esta certeza una experiencia personal y transformadora. No permitas que el orgullo del conocimiento humano te distancie de tu Creador. Te animo a abrir tu corazón con la confianza de quien se sabe amado, permitiendo que tu debilidad sea abrazada por su presencia. Al creer en Él y hacer de Jehová tu único Dios, no solo encontrarás un refugio seguro para el presente, sino también la hermosa promesa de trascender esta vida hacia una existencia perenne. Permite que tu alma se una al canto de la creación y declara con fe y gratitud: Señor, Tú existes y vives en mí.