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Coro

Todo Es De Mi Cristo

esta hermosa canción revela un mensaje claro de entrega y adoración. Partiendo de la afirmación de que todo pertenece a Cristo y que es para Él, la letra nos invita a vivir con un propósito centrado en su gloria, aceptando que su reino merece una alabanza constante. La repetición de la gloria para Él y el amén refuerza un compromiso inmutable de honor y gratitud. En la segunda idea, se destilan riquezas profundas y caminos insondables, recordándonos que la sabiduría de Dios supera nuestra comprensión y que sus juicios guían la vida. El tema central es confiar, reconocer su señorío y rendirse ante una verdad que trasciende la experiencia diaria.

Letra

I
Todo es de mi Cristo por Él y para Él

A Él sea la gloria/// Por siempre amén
A Él sea la gloria
A Él sea la //gloria// Por siempre amén

II
Oh profundas riquezas de la sabiduría de Dios,
Insondables sus juicios y sus caminos son.

Reflexión

Querido hermano y hermana, en el caminar de la vida a menudo nos encontramos frente a misterios y situaciones que no logramos comprender del todo. En esos momentos de incertidumbre, qué dulce y reconfortante es recordar que todo lo que existe, todo lo que somos y todo lo que nos rodea pertenece a nuestro amado Salvador. Como nos recuerda la hermosa declaración de que todo es de Cristo, por Él y para Él, nuestras vidas no son el resultado de la casualidad. Esta verdad no es solo una afirmación de su soberanía, sino un tierno refugio para nuestra fe. Saber que nuestra existencia entera está sostenida por Aquel que lo creó todo nos invita a descansar plenamente en su cuidado y a confiar en su perfecto propósito.

A veces, los senderos que transitamos parecen confusos y las respuestas que buscamos no aparecen de inmediato. Es precisamente allí donde somos invitados a contemplar las profundas riquezas de la sabiduría de Dios. Sus juicios son insondables y sus caminos van mucho más allá de nuestro entendimiento humano. No necesitamos comprender cada detalle del mapa para confiar en el Guía. Cuando reconocemos la inmensidad de su sabiduría, la ansiedad del mañana se disipa y es reemplazada por una humilde confianza. Aunque no podamos descifrar el porqué de cada circunstancia, podemos estar seguros de que su amor siempre nos sostiene.

Hoy te invito a hacer una pausa en tu jornada y a entregarle a Cristo aquello que hoy te preocupa. Permite que esta verdad transforme tu perspectiva diaria: tus anhelos, tus pruebas y tus alegrías, todo le pertenece a Él. Vivamos con la certeza de que estamos en las mejores manos, rindiendo nuestra voluntad a sus pies. Que nuestra respuesta diaria ante su inmensurable gracia sea levantar el corazón con gratitud y devoción, uniendo nuestra voz para decir con fe: ¡A Él sea la gloria por siempre, amén!