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Himno

Tengo Dos Ojitos

esta hermosa canción habla de una fe sencilla y profunda que nace en la niñez y se mantiene firme a lo largo de la vida. El tema central es la entrega al Señor, expresada a través de dos señales claras: la adoración y el deseo de conocer su palabra. El protagonista afirma su compromiso de seguir al Señor desde pequeño y de alabarlo constantemente, destacando la importancia de la lectura de la Biblia como guía y alimento espiritual. El mensaje transmite confianza y gratitud, presentando a Dios como centro de identidad y propósito. En su sencillez, la letra invita a vivir una relación cercana y constante con lo divino.

Letra

Tengo dos ojitos, tengo dos manitos
Y un corazón para el Señor

Desde pequeño sigo al señor,
Por eso digo ¡gloria a Dios!

A mí me gusta leer la biblia,
Ella es la palabra de mi Señor

Reflexión

La sencillez de una melodía suele esconder las verdades más profundas de nuestra vida espiritual. Al contemplar nuestra existencia, descubrimos que el Señor nos ha diseñado con un propósito hermoso y directo: amarle con todo lo que somos. Nos ha dotado de dos ojitos para contemplar su bondad en el mundo, de dos manitos listas para servir al prójimo, y de un corazón dispuesto a ser su hogar. Esta entrega no requiere de grandes riquezas ni de capacidades extraordinarias, sino de la disposición diaria de poner nuestros miembros y nuestros afectos al servicio de su amor.

Caminar con el Señor es una decisión que transforma nuestra historia. Seguirle desde la niñez, o mantener vivo ese corazón tierno, humilde y confiado propio de los pequeños, nos llena de una gratitud constante que se desborda en alabanza. Cuando reconocemos su fidelidad a lo largo del camino, nuestra respuesta natural y alegre es exclamar un sincero ¡gloria a Dios! Es una invitación a mirar nuestra historia con agradecimiento y a caminar hacia adelante con la confianza de que Él guía cada uno de nuestros pasos.

Para nutrir este caminar, contamos con un regalo inestimable. Leer la Biblia no es una simple rutina, sino un deleite y un encuentro diario con la voz de Aquel que nos guía. Al abrir sus páginas con amor, reconocemos que estamos ante la palabra viva de nuestro Señor, un faro que alumbra nuestro entendimiento y fortalece nuestra fe en los momentos de dificultad.

Hoy te invito a hacer tuya esta hermosa reflexión en tu vida cotidiana. Dedica tus ojos para buscar lo bueno, tus manos para hacer el bien, y tu corazón para amar al Señor sin reservas. Date el tiempo de abrir la Biblia con la ilusión de quien escucha a un amigo. Que tu vida entera, desde lo más sencillo, sea un testimonio constante que glorifique a Dios.