Tendrás Que Renacer
esta hermosa letra nos presenta a un hombre buscando claridad para su vida, acercándose a Jesús en busca de luz. El mensaje central late con fuerza: para ver a Dios y alcanzar la vida eterna es necesario renacer. A través de un diálogo sencillo, la canción afirma que ese renacer es crucial para entrar al reino de la luz y para descansar junto a los santos. Además, invita a no descartar la enseñanza de Cristo, pues sin esa transformación la vida del yo corre el riesgo de perderse. Al final, la canción enfatiza la esperanza de un nuevo caminar junto a la comunidad de creyentes que ya comparte esa promesa.
Letra
I
Un hombre de noche llegóse a Jesús,
Buscando la senda de vida y de luz,
Y Cristo le dijo: «Si a Dios quieres ver
Tendrás que renacer»
Tendrás que renacer,
Tendrás que renacer,
De cierto, de cierto te digo a ti,
Tendrás que renacer.
II
Si acaso a los cielos tú quieres entrar,
Y allí con los santos poder descansar,
Si quieres la vida eternal obtener
Tendrás que renacer.
III
Amigo, no debes jamás desechar,
Palabras que Cristo dignóse hablar,
Si tu alma no quieres llegar a perder
Tendrás que renacer.
IV
Hermanos se han ido con Cristo a morar
A quienes un día querrás encontrar,
Pues esta proclama hoy debes creer:
«tendrás que renacer»
Un hombre de noche llegóse a Jesús,
Buscando la senda de vida y de luz,
Y Cristo le dijo: «Si a Dios quieres ver
Tendrás que renacer»
Tendrás que renacer,
Tendrás que renacer,
De cierto, de cierto te digo a ti,
Tendrás que renacer.
II
Si acaso a los cielos tú quieres entrar,
Y allí con los santos poder descansar,
Si quieres la vida eternal obtener
Tendrás que renacer.
III
Amigo, no debes jamás desechar,
Palabras que Cristo dignóse hablar,
Si tu alma no quieres llegar a perder
Tendrás que renacer.
IV
Hermanos se han ido con Cristo a morar
A quienes un día querrás encontrar,
Pues esta proclama hoy debes creer:
«tendrás que renacer»
Reflexión
En el silencio de nuestras búsquedas más profundas, a menudo nos encontramos como aquel hombre que, al amparo de la noche, se acercó a Jesús. Él no buscaba una simple conversación, sino que anhelaba con el corazón la senda de la vida y de la luz. En nuestro propio caminar, es completamente natural experimentar momentos de incertidumbre donde el alma busca un rumbo verdadero. Es precisamente en ese instante de honestidad y vulnerabilidad donde el Salvador nos sale al encuentro con una verdad tan dulce como transformadora: «Tendrás que renacer».
Este llamado al nuevo nacimiento no es una exigencia fría, sino la invitación más amorosa y respetuosa que podemos recibir. Se nos presenta como el único camino para ver a Dios, entrar en los cielos y disfrutar de ese descanso eterno al lado de los santos. Es también la hermosa promesa de asegurar un reencuentro con aquellos hermanos queridos que ya se han ido a morar con el Señor. Renacer implica permitir que la luz divina toque lo más íntimo de nuestro ser, transformando nuestra realidad y otorgándonos la vida eterna que tanto anhelamos.
Querido amigo, te invito a recibir con fe estas palabras que Cristo mismo se dignó hablar. No deseches este mensaje de esperanza; en él se encuentra el cuidado y la salvación de tu alma. Hoy es el día para creer en esta proclama y dar el paso hacia una vida renovada. Permite que el amor de Jesús disipe cualquier oscuridad en tu vida y abra para ti las puertas de su reino eterno. Abre tu corazón a su gracia y experimenta hoy mismo el maravilloso milagro de volver a nacer.
Este llamado al nuevo nacimiento no es una exigencia fría, sino la invitación más amorosa y respetuosa que podemos recibir. Se nos presenta como el único camino para ver a Dios, entrar en los cielos y disfrutar de ese descanso eterno al lado de los santos. Es también la hermosa promesa de asegurar un reencuentro con aquellos hermanos queridos que ya se han ido a morar con el Señor. Renacer implica permitir que la luz divina toque lo más íntimo de nuestro ser, transformando nuestra realidad y otorgándonos la vida eterna que tanto anhelamos.
Querido amigo, te invito a recibir con fe estas palabras que Cristo mismo se dignó hablar. No deseches este mensaje de esperanza; en él se encuentra el cuidado y la salvación de tu alma. Hoy es el día para creer en esta proclama y dar el paso hacia una vida renovada. Permite que el amor de Jesús disipe cualquier oscuridad en tu vida y abra para ti las puertas de su reino eterno. Abre tu corazón a su gracia y experimenta hoy mismo el maravilloso milagro de volver a nacer.