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Himno

Templos De Dios Sois

Esta bella canción invita a reconocer que cada persona es templo de Dios y del Espíritu de verdad. Su mensaje central gira en torno a abrir libremente la puerta de la voluntad para permitir que el Espíritu Santo entre y more en el interior. La letra presenta el perdón y la limpieza del alma como un proceso de purificación, en el que se abandona el pecado para recibir la presencia divina. También compara al creyente con un peregrino en el desierto, llamado a entrar en una tierra de abundancia, ser santificado, llenarse de Dios y dejarse guiar fielmente por su Espíritu.

Letra

I
Templos de Dios sois, así está escrito,
Templos de su Espíritu de verdad;
¿A Él le es dada, libre entrada?
¿Franca es la puerta de tu voluntad?

Dejar entrar, para, morar,
Al Santo espíritu;
Él ha venido, pacto cumplido,
Bendito Espíritu de Dios.

II
EL que perdona, quiere limpiarte;
Toda la escoria de tu alma quitar;
Purificado, muerto al pecado,
El Santo Espíritu podrá entrar.

III
¡Oh! Peregrino en el desierto,
Entra en la tierra de leche y miel;
Santificado, de Dios llenado,
Guiado serás por su Espíritu fiel.

Reflexión

La letra te recuerda una verdad profunda: tú eres llamado a ser templo de Dios, un lugar donde su Espíritu pueda habitar. No se trata solamente de reconocerlo con los labios, sino de preguntarte con sinceridad: ¿tiene Dios libre entrada en tu vida? ¿Está abierta la puerta de tu voluntad, o encuentras espacios que todavía deseas mantener bajo tu propio control?

Esta pregunta puede incomodar, pero también puede convertirse en una invitación llena de esperanza. Dios no se acerca para destruirte, sino para limpiarte y restaurarte. La letra presenta al que perdona y desea quitar “toda la escoria” del alma. Eso significa que puedes acercarte a Él con honestidad, sin esconder tus luchas ni tus faltas. El perdón abre un camino nuevo; la purificación no es una condena, sino una obra que prepara tu corazón para recibir la presencia del Santo Espíritu.

Quizá hoy te sientas como un peregrino en el desierto: cansado, confundido o sin saber con claridad hacia dónde avanzar. La imagen de entrar en una tierra abundante habla de una promesa de vida guiada, santificada y llena de Dios. No tienes que recorrer el camino dependiendo únicamente de tus fuerzas. Puedes pedir que el Espíritu te conduzca, que transforme tus deseos y que te enseñe a vivir con un corazón dispuesto.

Detente un momento y examina la puerta de tu interior. ¿Hay algo que necesitas entregar? ¿Algún pecado que confesar, alguna resistencia que abandonar, alguna área donde todavía no permites que Dios reine? Preséntaselo con humildad. Invítalo a morar en ti y confía en que su obra trae limpieza, dirección y plenitud.

Que hoy puedas decir con sinceridad: “Señor, mi vida te pertenece. Entra, habita en mí y guíame por tu Espíritu fiel”. Así, tu caminar no será una búsqueda solitaria, sino una vida abierta a la presencia de Dios.