Te Voy A Preguntar
Esta bella canción presenta una dinámica alegre de preguntas y respuestas dirigida a los niños, animándolos a conocer y leer la Biblia. Mediante ejemplos de Moisés, Jesús, Samuel y David, la letra recuerda episodios y personajes asociados con la obediencia, el servicio y la confianza en Dios. También destaca la identidad del niño dentro de la Iglesia como alguien pequeño, cantor y dispuesto a participar. El mensaje central es que aprender las enseñanzas bíblicas prepara a los niños para servir al Señor con dedicación, siguiendo el ejemplo de quienes respondieron a su llamado, vencieron dificultades y recibieron apoyo para cumplir su propósito.
Letra
Óiganme niños, porque voy a preguntar
Pero me responden de la Biblia sin dudar
Si no has estudiado te podrás avergonzar
Pero si lees la Biblia te voy a felicitar.
¿Quién fue el niño de la arquilla
Caudillo de Israel? (Moisés)
¿Quién fue el niño del pesebre
Que una estrella lo alumbró? (Jesús)
¿Quién es el niño de la Iglesia
Pequeñito y cantor? (ese soy yo).
¿Quién vivía allá en el templo
Que su madre lo ayudó? (Samuel)
Así quiero yo servirle al Señor
Como hizo Moisés cuando Dios lo mandó
Como el Rey David que un gigante derrotó
Como el niño Samuel que su madre lo ayudó.
Pero me responden de la Biblia sin dudar
Si no has estudiado te podrás avergonzar
Pero si lees la Biblia te voy a felicitar.
¿Quién fue el niño de la arquilla
Caudillo de Israel? (Moisés)
¿Quién fue el niño del pesebre
Que una estrella lo alumbró? (Jesús)
¿Quién es el niño de la Iglesia
Pequeñito y cantor? (ese soy yo).
¿Quién vivía allá en el templo
Que su madre lo ayudó? (Samuel)
Así quiero yo servirle al Señor
Como hizo Moisés cuando Dios lo mandó
Como el Rey David que un gigante derrotó
Como el niño Samuel que su madre lo ayudó.
Reflexión
Tal vez al escuchar estas preguntas sientas que están dirigidas solamente a los niños, pero su mensaje también puede hablarte a ti. La letra presenta la Biblia como un tesoro que merece ser leído y aprendido, no para avergonzarte si aún no conoces sus relatos, sino para animarte a acercarte a ella con interés y confianza. Cada pregunta abre una puerta hacia una historia y, al mismo tiempo, hacia una forma de servir al Señor.
Moisés aparece como el niño de la arquilla y como caudillo de Israel; Jesús, como el niño del pesebre alumbrado por una estrella; Samuel, como el niño que vivía en el templo y recibió la ayuda de su madre; David, como el rey que derrotó a un gigante. La canción no los presenta para que los admires desde lejos, sino para despertar en ti un deseo: “Así quiero yo servirle al Señor”. La fe puede comenzar con una disposición sencilla, incluso pequeña, pero sincera.
También es hermoso que la letra incluya al “niño de la Iglesia, pequeñito y cantor”. Allí puedes reconocerte, tengas la edad que tengas: alguien que pertenece, que aprende, que canta y que puede ofrecer su vida al Señor. No necesitas esperar a sentirte grande o perfectamente preparado para comenzar a servir. Puedes hacerlo con lo que hoy tienes: tu voz, tu atención, tu esfuerzo y tu deseo de conocer más.
Si alguna vez te avergüenza no saber responder, no permitas que esa sensación te aleje. Toma la Biblia, léela con humildad y perseverancia, y deja que sus historias formen tu corazón. Pregúntate qué significa para ti servir como Moisés, perseverar ante los gigantes como David, aprender con ayuda como Samuel y acercarte a Jesús con sencillez. Tu respuesta no tiene que ser solamente una palabra: puede convertirse en una vida dispuesta a obedecer, aprender y cantar para el Señor.
Moisés aparece como el niño de la arquilla y como caudillo de Israel; Jesús, como el niño del pesebre alumbrado por una estrella; Samuel, como el niño que vivía en el templo y recibió la ayuda de su madre; David, como el rey que derrotó a un gigante. La canción no los presenta para que los admires desde lejos, sino para despertar en ti un deseo: “Así quiero yo servirle al Señor”. La fe puede comenzar con una disposición sencilla, incluso pequeña, pero sincera.
También es hermoso que la letra incluya al “niño de la Iglesia, pequeñito y cantor”. Allí puedes reconocerte, tengas la edad que tengas: alguien que pertenece, que aprende, que canta y que puede ofrecer su vida al Señor. No necesitas esperar a sentirte grande o perfectamente preparado para comenzar a servir. Puedes hacerlo con lo que hoy tienes: tu voz, tu atención, tu esfuerzo y tu deseo de conocer más.
Si alguna vez te avergüenza no saber responder, no permitas que esa sensación te aleje. Toma la Biblia, léela con humildad y perseverancia, y deja que sus historias formen tu corazón. Pregúntate qué significa para ti servir como Moisés, perseverar ante los gigantes como David, aprender con ayuda como Samuel y acercarte a Jesús con sencillez. Tu respuesta no tiene que ser solamente una palabra: puede convertirse en una vida dispuesta a obedecer, aprender y cantar para el Señor.