Te Vengo A Decir
esta hermosa canción transmite un mensaje claro de entrega y amor profundo hacia el Salvador. A través de confesiones simples, la voz musical expresa un corazón que reconoce su Devoción y quiere vivir en verdad, queriendo cantar de gozo y de paz, y llorar de felicidad por esa presencia que transforma. El tema central es la entrega total: entregar el ser, el amigo, el Dios, y servir con fidelidad. Se revela un deseo de seguir, sin reservas, aceptando cualquier destino que el Señor disponga. En su sencillez, la letra invita a una confianza que se traduce en acción: obediencia, servicio y permanencia fiel, sin importar las circunstancias.
Letra
I
Te vengo a decir// Oh mi Salvador
Que yo te amo a Ti// Con el corazón
Te vengo a decir// toda la verdad
Que te amo Señor, te quiero Señor,
Con el corazón.
Yo quiero cantar// De gozo y de paz
Yo quiero llorar// De felicidad
Te vengo a decir// toda la verdad
Que te amo Señor, te quiero Señor,
Con el corazón.
II
Te quiero seguir// Oh mi Salvador
Y darte mi ser// Mi amigo, mi Dios
Te quiero servir// Mi Rey, mi Señor
Te vengo a poner todo lo que soy,
Recíbelo, oh Dios.
III
Do quiera Señor// Yo te seguiré
Y hasta el final// Tu siervo seré
Envíame Señor// Do quiera yo iré
Sé que nada soy// pero fiel seré.
Te vengo a decir// Oh mi Salvador
Que yo te amo a Ti// Con el corazón
Te vengo a decir// toda la verdad
Que te amo Señor, te quiero Señor,
Con el corazón.
Yo quiero cantar// De gozo y de paz
Yo quiero llorar// De felicidad
Te vengo a decir// toda la verdad
Que te amo Señor, te quiero Señor,
Con el corazón.
II
Te quiero seguir// Oh mi Salvador
Y darte mi ser// Mi amigo, mi Dios
Te quiero servir// Mi Rey, mi Señor
Te vengo a poner todo lo que soy,
Recíbelo, oh Dios.
III
Do quiera Señor// Yo te seguiré
Y hasta el final// Tu siervo seré
Envíame Señor// Do quiera yo iré
Sé que nada soy// pero fiel seré.
Reflexión
Abrir nuestro corazón ante el Señor es uno de los actos más sinceros y transformadores que podemos experimentar. Al meditar en las palabras de este hermoso canto, somos invitados a acercarnos a nuestro Salvador sin reservas, con la sencillez de quien solo desea expresar la verdad de su amor. «Te vengo a decir que te amo con el corazón» no es solo una frase que se canta, sino una declaración de rendición y de profunda gratitud. Es un llamado a detenernos en medio de nuestras rutinas para recordar que nuestra relación con Dios se fundamenta en un afecto vivo, real y personal. De este amor brota un gozo tan grande y una paz tan profunda que a veces se manifiestan en cantos de alegría o en lágrimas de felicidad.
Esta declaración de amor nos desafía a dar un paso más allá de las palabras. El canto nos guía a una entrega total cuando decimos: «Te vengo a poner todo lo que soy, recíbelo, oh Dios». Seguir al Salvador implica entregarle nuestro ser por completo, reconociéndolo no solo como nuestro Dios, sino también como nuestro amigo, nuestro Rey y nuestro Señor. Servirle es la respuesta natural de un corazón agradecido. Hoy, la invitación es a reflexionar: ¿qué áreas de nuestra vida aún nos cuesta entregarle? El Señor anhela recibir todo lo que somos, con nuestras virtudes y nuestras fragilidades, para caminar a nuestro lado en una relación de íntima comunión.
Finalmente, esta entrega se traduce en un compromiso de fidelidad incondicional. Decir «do quiera Señor yo te seguiré» requiere una fe valiente que confía plenamente en la guía del Maestro. Aunque reconozcamos nuestra pequeñez al confesar «sé que nada soy», la gracia divina nos capacita para responder con un firme «pero fiel seré». Te invito a hacer tuya esta hermosa oración hoy. Permite que el Señor guíe tus pasos, dile que estás dispuesto a ir a donde Él te envíe y a servirle hasta el final. Que tu vida sea una ofrenda continua de amor, confianza y fidelidad para Aquel que lo dio todo por ti.
Esta declaración de amor nos desafía a dar un paso más allá de las palabras. El canto nos guía a una entrega total cuando decimos: «Te vengo a poner todo lo que soy, recíbelo, oh Dios». Seguir al Salvador implica entregarle nuestro ser por completo, reconociéndolo no solo como nuestro Dios, sino también como nuestro amigo, nuestro Rey y nuestro Señor. Servirle es la respuesta natural de un corazón agradecido. Hoy, la invitación es a reflexionar: ¿qué áreas de nuestra vida aún nos cuesta entregarle? El Señor anhela recibir todo lo que somos, con nuestras virtudes y nuestras fragilidades, para caminar a nuestro lado en una relación de íntima comunión.
Finalmente, esta entrega se traduce en un compromiso de fidelidad incondicional. Decir «do quiera Señor yo te seguiré» requiere una fe valiente que confía plenamente en la guía del Maestro. Aunque reconozcamos nuestra pequeñez al confesar «sé que nada soy», la gracia divina nos capacita para responder con un firme «pero fiel seré». Te invito a hacer tuya esta hermosa oración hoy. Permite que el Señor guíe tus pasos, dile que estás dispuesto a ir a donde Él te envíe y a servirle hasta el final. Que tu vida sea una ofrenda continua de amor, confianza y fidelidad para Aquel que lo dio todo por ti.