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Himno

Te Quiero Señor

Autor
Cesia Castro
Intérprete
Ministerio Etán

Esta hermosa letra expresa un amor profundo, agradecido y permanente hacia el Señor. La voz que canta reconoce que lo ama con toda el alma, la mente y el corazón, y afirma que desea seguir amándolo por siempre. El mensaje central es la dependencia total de Dios: sin Él, la vida pierde sentido y la persona se siente como la niebla que desaparece o como un ave que se aleja sin regresar. La canción también manifiesta gratitud porque el Señor entregó su vida por quien se reconoce pecador. Así, el amor, la entrega y la necesidad de Dios se unen en una confesión sincera de fe.

Letra

Te quiero Señor, te quiero;
Te quiero porque hay razón,
De amarte con toda el alma,
La mente y el corazón.
Te quiero Señor, te quiero,
Y por siempre te querré,
Mi vida sin ti no es nada,
Sin ti nada puedo hacer.

Sin ti la vida se me va
Como la niebla que se pierde,
Sin ti yo semejante soy,
Al ave que se va y no vuelve.

Te quiero Señor, te quiero,
Te quiero porque hay razón,
Por mí entregaste tu vida,
Siendo yo un vil pecador.
Te quiero Señor, te quiero,
Y por siempre te querré,
Mi vida sin ti no es nada,
Sin ti nada puedo hacer.

Reflexión

Tal vez hoy necesites detenerte y reconocer, con sencillez, lo que esta letra expresa: “Te quiero, Señor”. No se trata solamente de repetir una frase hermosa, sino de permitir que ese amor alcance toda tu vida: tu alma, tu mente y tu corazón. Amar al Señor implica volver a Él con lo que eres, con tus preguntas, tus luchas y también con tus agradecimientos.

La canción presenta una razón profunda para amar: Cristo entregó su vida por ti, aun reconociendo tu condición de pecador. Esa verdad no busca hundirte en la culpa, sino conducirte a la gratitud. Cuando comprendes que has recibido un amor que no depende de tus méritos, nace una respuesta sincera: “Señor, te quiero”. Tu amor hacia Él no compra nada ni pretende demostrar que puedes sostenerte por tus propias fuerzas; es la respuesta de quien se sabe alcanzado y sostenido.

La letra también te invita a mirar qué ocurre cuando intentas vivir sin Dios. La vida puede parecerse a la niebla que se pierde o a un ave que se va y no vuelve: algo que se desvanece, que no encuentra dirección ni permanencia. Quizá has experimentado esa sensación de vacío, de avanzar sin saber para qué. En esos momentos, puedes recordar con humildad: “Mi vida sin ti no es nada; sin ti nada puedo hacer”. Reconocer tu necesidad no es debilidad vergonzosa; es abrir el corazón a la dependencia del Señor.

Hoy puedes convertir esta canción en una oración personal. Dile a Dios, con tus propias palabras, cuánto lo necesitas y cuánto deseas amarlo por siempre. Entrégale aquello que te aleja, y pídele que tu amor no quede solo en los labios, sino que se refleje en tus decisiones, en tu manera de tratar a los demás y en tu perseverancia diaria. Aunque tu entrega sea imperfecta, acércate con confianza: un corazón sincero que vuelve al Señor ya está dando un paso de fe.

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