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Himno

Subieron Las Bestias

esta hermosa letra nos sumerge en una escena de prueba y salvación. Se evoca una inundación que llega sin avisar y la incredulidad del mundo, mientras un grupo pequeño queda a salvo gracias a una acción de cuidado y decisión. La repetición refuerza la idea de que la fuerza de la tormenta no es suficiente para destruir la esperanza cuando se escucha una guía firme. Al final, aparece un símbolo de promesa que rompe la oscuridad y devuelve la confianza: un arco iris que

Letra

Subieron las bestias de dos en dos
El oso, la jirafa y el León

El diluvio Noé anunció
Pero el mundo no le creyó

La lluvia fuerte vino, shuu
La lluvia fuerte vino,
Solo ocho Dios salvó.

Dios puso el arco iris, Uhh
Dios puso un arco iris
Nueva promesa nos dio.

Reflexión

La historia que cantamos con sencillez nos invita a mirar con detenimiento nuestro propio caminar con Dios. Así como los animales subieron de dos en dos, respondiendo a un llamado de preservación, nosotros también estamos llamados a buscar el refugio que el Creador nos ofrece. En ocasiones, en medio del ruido de nuestra vida cotidiana, podemos actuar como el mundo de aquel entonces, que escuchó el anuncio del diluvio pero decidió no creer. Esta actitud nos desafía a reflexionar de manera personal: ¿estamos prestando atención a la voz de Dios hoy, o estamos dejando pasar sus invitaciones de amor y cuidado por incredulidad o distracción?

Cuando la lluvia fuerte llegó, solo ocho personas fueron salvadas por la mano divina. Esto no es un llamado al temor, sino una cálida invitación a la fe y a la confianza absoluta en el cuidado del Señor. En medio de las tormentas de nuestra vida —esos momentos difíciles donde sentimos que el agua nos sobrepasa—, Dios nos recuerda que Él tiene el poder de guardarnos y sostenernos. No estamos solos en la tempestad; hay un lugar seguro para nosotros si decidimos confiar en Su dirección.

Finalmente, la tempestad no tiene la última palabra. Después de la lluvia, Dios puso el arco iris en el cielo como el sello de una nueva promesa. Este hermoso símbolo nos recuerda que, sin importar cuán fuerte haya sido la tormenta en tu vida, siempre hay esperanza para un nuevo comienzo bajo la gracia divina. El Señor es fiel y siempre cumple lo que promete. Hoy te invito a abrir tu corazón a esa promesa de restauración, a confiar en que la lluvia cesará y a caminar con la seguridad de que Su amor siempre brillará para darte paz y una nueva oportunidad.