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Himno

Soy Bautizado Como Manda El Salvador

Esta hermosa canción transmite la alegría y la decisión ferviente de seguir a Jesús. A través de la imagen del bautismo, el tema central es la renovación interior: dejar atrás el pecado y buscar una vida limpia, dedicada a la fe. El mensaje subraya que el Salvador trae perdón y que la luz divina guía el camino, fortaleciendo la voluntad para no volver atrás. El estribo es una determinación: abandonar el mundo y caminar hacia una mansión de pureza, confiando en la protección amorosa de Dios. En todo momento late un anhelo profundo por vivir conforme a la fe y mantener la fidelidad aun en medio de desafíos.

Letra

Soy bautizado como manda el Salvador,
¡Qué grande gozo siento yo en mi corazón!
Ya mis pecados los borró mi Salvador;
Quiero llegar puro y limpio a su mansión.

Seguiré a mi Jesús,
Pues para mí lo del mundo se acabó;
Y ayudado de su luz
Proseguir en su Camino quiero yo.

¡Adiós, mundo ! Que hasta ayer estuve en ti,
Donde el pecado destruía mi vivir;
Yo siento gozo desde que me bauticé,
Y de volver a pecar... ¡mejor morir!

No miro más que el camino de la fe
Donde muy pocos han podido caminar:
Le pido a Dios que me guarde en su amor;
Quiero llegar puro y limpio a su mansión.

Reflexión

El paso de obediencia en el bautismo es un momento de profunda transformación que llena el corazón de un gozo indescriptible. Al responder al llamado del Salvador, experimentamos el alivio más grande que un alma puede conocer: saber que nuestros pecados han sido borrados por su gracia. Este acto no es solo un rito externo, sino la manifestación de un deseo sincero de caminar en pureza, con la mirada puesta en esa mansión celestial que Él ha preparado para nosotros. Es un nuevo comienzo donde el pasado queda atrás y la vida eterna se convierte en nuestra meta diaria.

Esta decisión implica una renuncia valiente al estilo de vida que antes nos destruía. Decirle adiós al mundo y a sus ilusiones pasajeras puede parecer difícil, pero se vuelve ligero cuando contemplamos la luz de Jesús que ahora guía nuestros pasos. Seguir al Salvador requiere determinación para no volver la vista atrás. Aunque el camino de la fe es estrecho y a menudo transitado por pocos, es el único sendero que nos conduce a la verdadera libertad. Cada día se nos presenta la oportunidad de renovar este compromiso, eligiendo vivir en santidad y tomados de su mano, con el firme anhelo de no volver a caer en aquello que nos aparta de su presencia.

Te invito hoy a reflexionar en tu propio caminar espiritual. Si ya has dado este paso de fe, recuerda el gozo de tu bautismo y la firmeza de tu promesa de permanecer limpio para el Señor. Y si aún estás buscando el rumbo, abre tu corazón a la hermosa invitación del Salvador. Pidamos juntos a Dios que nos guarde constantemente en su amor infinito, dándonos la fuerza para perseverar firmes en su Camino hasta el día en que podamos entrar limpios a su mansión.