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Himno

Somos Una Familia

esta bella canción habla de la fortaleza que nace en medio de las pruebas. Su mensaje central es la confianza en una guía divina que no abandona a la familia cuando los desafíos se vuelven grandes. La letra presenta un hogar unido, redimido por la sangre del Señor, capaz de enfrentar cualquier batalla y de avanzar juntos hasta la meta. Se enfatiza la protección espiritual frente a lo negativo: Satanás no tiene entrada y solo Cristo gobierna el camino. La idea de fidelidad y vida en común revela que la verdadera victoria es permanecer juntos, confiando en el poder, la guía y la promesa de un destino seguro junto a Dios.

Letra

Los tiempos difíciles
Se acercan ya,
Pruebas miles vienen
Para nuestro hogar,
Pero no podemos desmayar:
De nuestro lado está
El Rey de Reyes,
El Poderoso e Invencible Dios:
Él nos guiará
Hasta la meta coronar.

Somos una familia
Redimida por la sangre del Señor
Unidos podemos llegar
Hasta el final

A nuestra casa
Satanás no tiene entrada;
Nuestra familia
Sólo a Cristo servirá.
De nuestro lado está
El Rey de Reyes,
El Poderoso e Invencible Dios:
Él nos guiará hasta la meta coronar.

Reflexión

Queridos hermanos y hermanas, la vida nos presenta a menudo desafíos que amenazan con desestabilizar la paz de nuestros hogares. Es natural sentir temor o incertidumbre cuando vemos que se acercan tiempos difíciles y que miles de pruebas intentan golpear a nuestra familia. Sin embargo, la hermosa promesa que hoy debe sostener nuestro corazón es que no estamos solos en medio de la tormenta. No tenemos por qué desmayar ni rendirnos ante la adversidad, pues de nuestro lado camina el Rey de Reyes, el Poderoso e Invencible Dios. Su presencia soberana es el escudo que resguarda nuestra casa y la fuerza que nos impulsa a seguir adelante.

Nuestra verdadera fortaleza reside en nuestra identidad compartida: somos una familia redimida por la sangre del Señor. Esta redención no solo nos rescata de manera individual, sino que nos une colectivamente con un lazo espiritual inquebrantable. Al caminar juntos, apoyándonos mutuamente en la fe y en la oración, descubrimos que la unidad es el camino que nos permitirá llegar victoriosos hasta el final. Les invito a mirar hoy a sus seres queridos y a renovar el compromiso de avanzar en comunión, recordando que el amor del Señor nos capacita para superar cualquier obstáculo.

Hoy les animo a declarar con absoluta confianza que en sus hogares el mal no tiene entrada, pues han tomado la firme decisión de que su familia servirá únicamente a Cristo. Al consagrar nuestra casa al Señor, establecemos un refugio seguro donde su paz gobierna por encima de cualquier dificultad externa. Permitamos que sea el Dios Invencible quien guíe cada una de nuestras decisiones y pasos cotidianos, con la certeza de que Él nos llevará de la mano hasta que logremos coronar la meta. Que esta fe viva inunde sus hogares y les llene de una profunda esperanza.