Somos Evangelistas
esta hermosa letra transmite la sencillez y la urgencia de una vida dedicada a compartir la fe. Desde el inicio se revela una identidad colectiva: somos evangelistas, caminamos con un propósito claro y una palabra que guía cada paso. La canción describe una experiencia de transformación personal, donde el deseo de vivir ya no es propio, sino de Cristo que habita en quien canta. El mensaje central es la entrega total: la vida cotidiana se convierte en un camino para llevar esperanza y palabra a los demás. Así, la letra celebra la motivación constante de anunciar y vivir el mensaje que transforma, con humildad y convicción.
Letra
Somos evangelistas
Que caminamos
Llevando su palabra
Por donde andamos
No vivo yo, mas Cristo vive en mí
Para mí el vivir es Él
Para mí el vivir es Cristo.
Que caminamos
Llevando su palabra
Por donde andamos
No vivo yo, mas Cristo vive en mí
Para mí el vivir es Él
Para mí el vivir es Cristo.
Reflexión
Querido hermano y hermana, hoy te invito a reflexionar en el hermoso llamado que compartimos al caminar por este mundo. La vida es un sendero constante, un andar diario en el que no vamos vacíos. Como nos recuerda esta melodía, somos evangelistas en cada paso que damos. Ser evangelista no requiere de un gran escenario, sino de un corazón dispuesto a llevar Su palabra por dondequiera que andemos. En tu hogar, en tu trabajo, en tus conversaciones cotidianas y en tus momentos de silencio, estás llamado a ser un portador de su mensaje. Cada lugar que pisas es una oportunidad para que otros experimenten el amor y la verdad que tú ya has conocido.
Esta misión no la realizamos con nuestras propias fuerzas o bajo nuestro propio nombre. El verdadero motor de nuestro caminar es una transformación profunda y personal: no vivo yo, mas Cristo vive en mí. Qué descanso y qué paz produce saber que no tenemos que cargar con el peso de la vida en solitario. Al entregarle nuestro ser, permitimos que sea Jesús quien hable a través de nuestras palabras, quien ame a través de nuestras manos y quien consuele a través de nuestra presencia. Nuestra identidad ya no se define por nuestros temores, sino por la presencia viva de Cristo en nuestro interior.
Te invito hoy a abrir tu corazón a esta maravillosa realidad y a hacer una pausa en tu camino. Pregúntate de manera personal: ¿estoy permitiendo que Cristo viva plenamente en mí hoy? Para nosotros, el vivir debe ser Él; cada respiro, cada decisión y cada encuentro con el prójimo debe estar impregnado de su gracia. Te animo a renovar tu fe y a dar ese paso de confianza. Permite que tu andar diario sea un testimonio vivo. Que al mirarte, los demás no te vean solo a ti, sino a Cristo viviendo, amando y sanando a través de tu vida. Camina con gozo, sabiendo que para ti, el vivir es Cristo.
Esta misión no la realizamos con nuestras propias fuerzas o bajo nuestro propio nombre. El verdadero motor de nuestro caminar es una transformación profunda y personal: no vivo yo, mas Cristo vive en mí. Qué descanso y qué paz produce saber que no tenemos que cargar con el peso de la vida en solitario. Al entregarle nuestro ser, permitimos que sea Jesús quien hable a través de nuestras palabras, quien ame a través de nuestras manos y quien consuele a través de nuestra presencia. Nuestra identidad ya no se define por nuestros temores, sino por la presencia viva de Cristo en nuestro interior.
Te invito hoy a abrir tu corazón a esta maravillosa realidad y a hacer una pausa en tu camino. Pregúntate de manera personal: ¿estoy permitiendo que Cristo viva plenamente en mí hoy? Para nosotros, el vivir debe ser Él; cada respiro, cada decisión y cada encuentro con el prójimo debe estar impregnado de su gracia. Te animo a renovar tu fe y a dar ese paso de confianza. Permite que tu andar diario sea un testimonio vivo. Que al mirarte, los demás no te vean solo a ti, sino a Cristo viviendo, amando y sanando a través de tu vida. Camina con gozo, sabiendo que para ti, el vivir es Cristo.