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Himno

Somos Escogidos

esta bella canción transmite un mensaje de certeza y gratitud, centrado en la libertad que trae una relación íntima con Jesús. La letra describe una transformación: de estar perdido a ser hallado, de oscuridad a iluminación, como un despertar que renueva el sentido de la vida. El tono es de júbilo y reconocimiento, al alabar a un Señor y Rey que merece toda gloria. En su núcleo, la voz se enciende con confianza: el creyente es elegido y victorioso mediante el nombre de Jesús, no por esfuerzos propios, sino por la victoria que ya se afirma en la fe. La canción invita a vivir con esperanza activa y fidelidad constante.

Letra

Somos escogidos del Señor Jesús
Grandes maravillas Él ha hecho en mí
Yo estaba perdido y me encontró el Señor
Iluminó mi alma con radiante luz

Canto alegre a mi Señor y Rey
Y la gloria sea sólo para Él
Soy vencedor en el nombre de Jesús
Y en su glorioso nombre por siempre venceré

Reflexión

Querido hermano y hermana, qué profundo consuelo encontramos al recordar que no caminamos a la deriva en este mundo. Las hermosas palabras que hoy compartimos nos recuerdan una verdad transformadora: somos escogidos del Señor Jesús. En los momentos de mayor incertidumbre, cuando el peso de la vida nos hace sentir desorientados o desanimados, la gracia divina sale a nuestro encuentro. Quizás en algún momento te has sentido perdido, atrapado en la oscuridad de las dudas, el temor o el dolor. Sin embargo, el Señor, en su infinito amor, no nos deja en el abandono. Él nos busca, nos encuentra con paciencia e ilumina nuestra alma con una luz radiante que disipa toda tiniebla.

Esta maravillosa realidad nos invita a mirar hacia nuestro propio interior y reconocer las grandes maravillas que Él ha hecho en cada uno de nosotros. Te invito a hacer una pausa en tu día y reflexionar: ¿puedes ver la luz del Señor guiando tus pasos y transformando tu historia? Aceptar que somos escogidos implica abrir el corazón para recibir ese tierno abrazo de perdón y restauración que solo Jesús puede ofrecer. No importa cuán difícil haya sido el camino recorrido; su luz siempre es más fuerte y está lista para alumbrar tu presente, devolviéndote la esperanza y el propósito.

Como respuesta a tan grande amor, nuestras vidas están llamadas a convertirse en un canto alegre para nuestro Señor y Rey. Cuando reconocemos que todo lo bueno proviene de su mano, la gratitud llena nuestro ser y la gloria es solo para Él. Esta fe no es pasiva, sino que nos llena de una fortaleza asombrosa. Al caminar de la mano de Jesús, ya no enfrentamos las batallas diarias con temor, sino con la certeza de que somos vencedores en su santo nombre.

Hoy te animo a apropiarte de esta victoria eterna. Permite que el glorioso nombre de Jesús sea tu refugio y tu fuerza en cada desafío que enfrentes. Que esta verdad resuene en tu corazón: has sido encontrado, has sido iluminado y, en su nombre, por siempre vencerás. Confía, ríndete a su tierno amor y camina con la frente en alto, sabiendo que eres profundamente amado y escogido por el Señor.