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Himno

Si Yo Llevo Las Nuevas

esta bella canción transmite un llamado claro a no descansar hasta cumplir la voluntad divina: llevar las buenas nuevas a los que están sin Dios. La letra enfatiza la urgencia de la misión y la idea de que, sin esfuerzo y entrega, las manos quedan vacías ante Dios. Su mensaje central es la perseverancia y la fidelidad al encargo recibido, buscando terminar la obra antes de concluir la vida. Se proyecta una motivación profunda por rescatar a otros, asegurando una recompensa eterna en la que la obediencia y la acción evangelizadora se convierten en propósito de vida. Al final, el énfasis está en que la fe se evidencia en el servicio a los necesitados.

Letra

Si yo llevo las nuevas
A perdidos por doquier,
Con las manos vacías
No me presentaré;
Y no quiero descansar
Hasta que cumpla su voluntad,
Y terminar la obra que Él me encargó.

"Has terminado tu carrera,
Has guardado la fe":
Estas palabras quiero oír de mi Señor.
Cuando mi vida acabe aquí
Sólo te pido, mi Señor:
No me permitas
Dejar mi obra sin terminar.

Si yo llevo las Nuevas
A aquel hombre que va sin Dios
Galardón tendré por siempre allí;
Y no quiero descansar,
Sino hacer su voluntad;
Y mis manos vacías
Al cielo no irán.

Reflexión

Querido hermano y hermana, hoy te invito a detenerte un momento y mirar tus manos. Cuando pensamos en nuestro caminar diario, es fácil dejarnos llevar por las prisas y afanes del mundo, pero las hermosas letras de este canto nos llaman a reflexionar sobre el verdadero propósito de nuestra existencia. Nos recuerdan que hemos sido llamados a una misión sublime: llevar las buenas nuevas a aquellos que caminan por la vida sin rumbo y sin Dios. Compartir este mensaje de esperanza no es una tarea secundaria, sino el encargo más valioso que el Señor ha depositado en nuestras vidas, una obra que requiere de toda nuestra entrega y amor.

La letra nos confronta con una decisión profunda: "con las manos vacías no me presentaré". Qué invitación tan tierna y desafiante a la vez. Nos anima a no conformarnos con una fe pasiva, sino a buscar activamente hacer la voluntad de Dios en nuestro entorno. A veces el cansancio puede tocar a nuestra puerta, pero el anhelo de cumplir su voluntad nos impulsa a no descansar hasta terminar la obra encomendada. Cada persona a nuestro alrededor que aún no conoce el amor de Dios es una oportunidad para extender nuestras manos llenas de servicio, compasión y verdad, sabiendo que en el cielo nos espera un galardón eterno.

Al final del camino terrenal, el mayor anhelo de un corazón creyente es escuchar de los labios de nuestro Salvador: "Has terminado tu carrera, has guardado la fe". Esta debe ser nuestra oración constante: pedirle al Señor que nos sostenga y que no nos permita dejar nuestra obra sin terminar. Te invito hoy a renovar tu fe, a mirar a tu alrededor y a identificar a aquel que camina sin esperanza. Ofrece tu vida como un instrumento en Sus manos. Que cuando llegue el momento de presentarnos ante Él, nuestras manos no vayan vacías, sino llenas de los hermosos frutos de una vida entregada a Su voluntad.