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Coro

Señor Hazme llorar

Autor
Pedro Molina

esta hermosa canción habla de un camino de arrepentimiento y descubrimiento del amor de Dios. El protagonista reconoce su tristeza y el daño causado, y admite que nunca había conocido ese amor real que transforma. Al encontrarse con Cristo, le nace un profundo anhelo: llorar ante la gracia y la misericordia que le faltaban, para poder sentir ese amor inmenso que otros viven al servir a Dios. El mensaje central es la renovación interior que provoca la fe: dejar el vicio y vivir de untestimonio que inspira a otros a acercarse al Señor. Así, la canción presenta la esperanza de una vida changeda por la presencia divina.

Letra

Hundido en la amargura del mundo y su tristeza
Junto a mis compañeros de maldad
Cantaba por las calles hundido en la pobreza
Que hoy es la que lleva a la infelicidad

No conocía el amor nadie me lo había dado
Y sin tener piedad a mucho yo hice daño
Por eso cuando alguien me presento a Cristo
Le pedí con anhelo señor hazme llorar

Señor hazme llorar porque llorar no puedo
Pues en mi corazón no ha nacido el anhelo
Nunca yo sentí ese amor tan inmenso
Como de estas almas que hoy sirven a Dios

Señor hazme llorar porque llorar no puedo
Pues en mi corazón no ha nacido el anhelo
Nunca yo sentí ese amor tan inmenso
Como de estas almas que hoy sirven a Dios

Que cambio el de mi vida cuando Dios habla
Del vicio que este mundo me brindo
Habrá reconciliado de signo a Jesucristo
Y con mi testimonio traigo almas al señor

Señor hazme llorar porque llorar no puedo
Pues en mi corazón no ha nacido el anhelo
Nunca yo sentí ese amor tan inmenso
Como de estas almas que hoy sirven a Dios

Señor hazme llorar porque llorar no puedo
Pues en mi corazón no ha nacido el anhelo
Nunca yo sentí ese amor tan inmenso
Como de estas almas que hoy sirven a Dios

Reflexión

Muchas veces, el dolor de este mundo y las decisiones que tomamos construyen una armadura pesada alrededor de nuestro corazón. Caminamos heridos por la amargura y, en ese intento de protegernos de la infelicidad, terminamos lastimando a otros, sumergidos en una frialdad donde incluso las lágrimas parecen secarse. Esta hermosa letra nos recuerda ese estado de pobreza espiritual y vacío, donde el vicio y la tristeza nos quitan la capacidad de sentir. Tal vez hoy te encuentres en un lugar similar, sintiendo que tu corazón se ha endurecido tanto por las circunstancias de la vida que ya no puedes llorar ni experimentar el verdadero amor.

Sin embargo, el panorama cambia por completo cuando alguien nos presenta a Cristo. Al contemplar el amor tan inmenso que se refleja en la vida de aquellos que sirven a Dios con entrega, nace en nosotros un anhelo profundo de transformación. Es allí donde surge esa humilde y sincera oración: «Señor, hazme llorar». Pedirle al Señor que nos haga llorar no es un ruego de desesperación, sino una petición de gracia para que rompa nuestra dureza, nos devuelva la sensibilidad perdida y sane la amargura acumulada. Es reconocer que necesitamos que su amor quebrante nuestro orgullo para poder empezar de nuevo.

Te invito hoy a hacer una pausa y reflexionar en tu propia vida. ¿Sientes que necesitas reconciliarte con Jesucristo y dejar atrás el pasado que te ha dañado? No temas presentarte ante Él con total honestidad, reconociendo tu necesidad de afecto y perdón. Pídele que hable a tu corazón, que te libre de las ataduras del mundo y que transforme tu dolor en un testimonio vivo de su poder. Permite que ese amor inmenso empiece a sanarte desde adentro. Al igual que el autor de estas palabras, tú también puedes experimentar un cambio real y maravilloso, dejando que Dios restaure tu alma para servirle y ser de bendición para otros.