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Coro

santo santo Tú Eres

esta hermosa letra despierta una visión de adoración plena: la grandeza de un ser santo que habita en medio de la gloria. El canto eleva la idea de que la gloria divina llena toda la tierra y también el propio ser del creyente, creando una intimidad que se expresa en alabanzas continuas. Se manifiesta una confianza firme en Cristo como Rey y refugio, anclada en una experiencia interior de fe. La imagen de ríos de agua viva sugiere vida que brota desde lo profundo y se comparte en todo momento. En medio del salterio, la música se convierte en lenguaje de gratitud y entrega.

Letra

Santo, santo Tú eres
Tú que estás sentado en medio de querubines.

Tu gloria llena la tierra,
Tu gloria llena mi ser,
Por eso canto aleluya
A Ti santo de Israel.

Tengo a Jesucristo dentro de mi ser
Por eso confío en Cristo mi Rey

Como ríos de agua viva,
Que salta de arriba, que llevo dentro
Le alabo y le alabo en todo momento
Con salterio y arpa y con instrumento.
Por eso confío en Cristo mi Rey.

Reflexión

La santidad de Dios no es un concepto lejano ni inaccesible para nosotros. Aquel que está sentado en majestad, rodeado de querubines, no se queda en las alturas celestiales. Su gloria, esa presencia maravillosa que llena la tierra entera, tiene también el poder y el deseo de llenar lo más profundo de nuestro ser. Es un misterio hermoso: el Santo de Israel, el soberano del universo, decide habitar en nosotros. Al reconocer esta asombrosa realidad, nuestro corazón no puede hacer otra cosa que desbordarse en un canto de gratitud, un aleluya sincero que reconoce su grandeza y su amor cercano.

Esta presencia se vuelve real y tangible cuando reconocemos que tenemos a Jesucristo dentro de nuestro ser. Llevar a Cristo en el corazón cambia por completo nuestra perspectiva ante las dificultades cotidianas. Ya no caminamos en el temor, la duda o la incertidumbre, sino en una confianza plena en Cristo, nuestro Rey. Saber que Él gobierna nuestras vidas desde adentro nos da la seguridad necesaria para avanzar, sabiendo que su soberanía y su amor nos sostienen en todo momento.

Además, la presencia de Jesús en nosotros no es pasiva; es activa y desbordante, como ríos de agua viva que saltan desde lo alto y fluyen en nuestro interior. Esta gracia divina nos renueva constantemente y nos impulsa a una alabanza alegre y constante. Alabarle en todo momento, ya sea con nuestra voz, con salterio, arpa o cualquier instrumento, es la respuesta natural de un alma que se sabe amada, habitada y rescatada por su Salvador.

Hoy te invito a hacer una pausa y reflexionar en tu interior: ¿estás permitiendo que esa gloria llene tu ser? Te animo con mucho cariño a renovar tu fe y a depositar tu total confianza en Cristo, tu Rey. Deja que esos ríos de agua viva corran libremente en tu vida, transformando tus preocupaciones en alabanza y permitiendo que el Santo de Israel guíe cada uno de tus pasos con su paz.