santo! ¡santo! ¡santo!
esta bella canción es una exaltación solemne a la santidad de Dios y a la Trinidad. A través de repetidos estribillos, la letra eleva al Señor como ser poderoso y digno de alabanza, mientras el hablante promete to preventi loor constante. Se presenta una escena de adoración colectiva, tanto entre ángeles como entre santos, que se humildan ante un trono glorioso. La verdad central es la grandeza infinita de Dios, su pureza y perfecto poder, que se manifiestan en las obras y en su voluntad. El mensaje invita a un reconocimiento reverente que trasciende lo humano, conduciendo la adoración hacia la unicidad y majestuosidad divina.
Letra
I
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor omnipotente
Siempre el labio mio loores te dará
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Te adoro reverente,
Dios en tres personas, bendita Trinidad.
II
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! En numerosos coro,
Santos escogidos te adoran con fervor,
De alegría llenos, y sus coronas de oro
Rinden ante el trono glorioso del Señor.
III
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! La inmensa muchedumbre,
De ángeles que cumplen tu santa voluntad,
Ante Ti se postra bañada con tu lumbre,
Ante Ti que has sido, que eres y serás.
IV
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Por más que estés velado,
E imposible sea tu gloria contemplar,
Santo Tú eres sólo y nada hay a tu lado,
En poder perfecto, pureza y caridad.
V
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! La gloria de tu nombre,
Vemos en tus obras, en cielo, tierra y mar.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Te adorará todo hombre,
-------------------------------------------------.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor omnipotente
Siempre el labio mio loores te dará
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Te adoro reverente,
Dios en tres personas, bendita Trinidad.
II
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! En numerosos coro,
Santos escogidos te adoran con fervor,
De alegría llenos, y sus coronas de oro
Rinden ante el trono glorioso del Señor.
III
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! La inmensa muchedumbre,
De ángeles que cumplen tu santa voluntad,
Ante Ti se postra bañada con tu lumbre,
Ante Ti que has sido, que eres y serás.
IV
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Por más que estés velado,
E imposible sea tu gloria contemplar,
Santo Tú eres sólo y nada hay a tu lado,
En poder perfecto, pureza y caridad.
V
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! La gloria de tu nombre,
Vemos en tus obras, en cielo, tierra y mar.
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Te adorará todo hombre,
-------------------------------------------------.
Reflexión
Querido hermano, al detenernos a contemplar la grandeza de aquel que es tres veces santo, nuestro corazón se llena de un asombro profundo. Las palabras de este canto nos invitan a unir nuestra voz a una melodía que trasciende el tiempo y el espacio. Nos encontramos ante el Señor omnipotente, la bendita Trinidad, un Dios que, siendo inmenso y glorioso, recibe con agrado el humilde loor de nuestros labios. Es una invitación cálida a reconocer que nuestra existencia encuentra su verdadero propósito cuando nos acercamos con reverencia ante su presencia, rindiendo nuestra vida en adoración.
La letra nos transporta a una hermosa realidad donde una inmensa muchedumbre de ángeles y santos escogidos adoran al Señor con fervor y alegría, rindiendo voluntariamente sus coronas de oro ante su trono. Esta imagen nos desafía a reflexionar sobre nuestra propia actitud diaria. Aunque en ocasiones la gloria divina parezca velada a nuestros ojos humanos y no podamos contemplarla plenamente, su presencia se hace visible a través de sus obras en el cielo, la tierra y el mar. En cada rincón de la creación se manifiesta su poder perfecto, su pureza y su infinita caridad.
Hoy, la invitación pastoral es para ti, para que des un paso de fe y confianza. En medio de tus luchas y ocupaciones cotidianas, ¿cómo puedes entregar tus propias "coronas" ante el trono del Señor? Entregar nuestras coronas significa depositar nuestros logros, preocupaciones y el control de nuestro futuro en las manos de aquel que ha sido, que eres y serás por la eternidad. Te animo a abrir tu corazón a su luz, a dejarte bañar por su lumbre y a responder a su amor perfecto con una fe renovada. Que tu vida sea hoy un reflejo de su santidad, caminando con la seguridad de que estás sostenido por su eterna bondad.
La letra nos transporta a una hermosa realidad donde una inmensa muchedumbre de ángeles y santos escogidos adoran al Señor con fervor y alegría, rindiendo voluntariamente sus coronas de oro ante su trono. Esta imagen nos desafía a reflexionar sobre nuestra propia actitud diaria. Aunque en ocasiones la gloria divina parezca velada a nuestros ojos humanos y no podamos contemplarla plenamente, su presencia se hace visible a través de sus obras en el cielo, la tierra y el mar. En cada rincón de la creación se manifiesta su poder perfecto, su pureza y su infinita caridad.
Hoy, la invitación pastoral es para ti, para que des un paso de fe y confianza. En medio de tus luchas y ocupaciones cotidianas, ¿cómo puedes entregar tus propias "coronas" ante el trono del Señor? Entregar nuestras coronas significa depositar nuestros logros, preocupaciones y el control de nuestro futuro en las manos de aquel que ha sido, que eres y serás por la eternidad. Te animo a abrir tu corazón a su luz, a dejarte bañar por su lumbre y a responder a su amor perfecto con una fe renovada. Que tu vida sea hoy un reflejo de su santidad, caminando con la seguridad de que estás sostenido por su eterna bondad.