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Coro

Santo Cordero

esta hermosa canción busca conmover con la imagen de un sacrificio infinito: la vida entregada en el Calvario, el dolor que se asocia con la redención y la promesa de salvación para cada persona. Su mensaje central es claro: el amor de Jesús fue tan grande que se ofreció en favor de otros, y el único deseo es responder con entrega de corazón y adoración. Pide reconocimiento de esa gracia y una vida dedicada a Dios, elevando al Cordero Santo y pronosticando la necesidad de humanidad para adorarle. También invita a la presencia del Espíritu para sanar, ungir y renovar, mostrando que la experiencia de fe se vive en adoración y libertad.

Letra

Diste tu vida en el calvario
Sufriste allí por mí
Lo diste todo
por salvarme a mí

Tú padeciste en mi lugar
Siempre yo te voy
Tu sangre diste
por amor a mí

No sé como pagar
lo que hiciste por mí
Te doy mi corazón a Ti

Santo Cordero,
Dios de los cielos
Te quiero adorar,
te quiero exaltar

El universo, el mundo entero
Te tiene que adorar,
te tiene que exaltar

Ven Espíritu de Dios,
lléname de tu unción
Sana mi corazón,
lléname de tu unción

Reflexión

El amor verdadero se manifiesta en la entrega absoluta, y no hay mayor muestra de ello que la que contemplamos en el calvario. Allí, el Santo Cordero de Dios entregó su vida por cada uno de nosotros. Al reflexionar en su sufrimiento y en cómo padeció en nuestro lugar, nuestro corazón se conmueve ante una entrega tan profunda y desinteresada. Él lo dio todo, derramando su sangre por puro amor, para ofrecernos la salvación. Esta dolorosa pero gloriosa entrega nos invita a detenernos y contemplar la inmensidad de un sacrificio que fue hecho de manera completamente personal por ti y por mí.

Ante un regalo de tal magnitud, surge en nosotros una humilde verdad: no sabemos cómo pagar lo que Él hizo. No existen riquezas ni obras suficientes para compensar tan inmenso sacrificio. Sin embargo, la respuesta que el Señor de los cielos anhela no es un pago material, sino la entrega sincera de nuestra vida. Al decirle: "Te doy mi corazón a Ti", abrimos la puerta a una relación de fe viva y gratitud. Desde esa entrega, brota una adoración genuina que no puede callarse. Reconocemos al Santo Cordero como el Dios soberano, merecedor de que el universo entero y cada rincón de nuestra existencia le exalten y le adoren.

Hoy, te invito con cariño a dar un paso de fe y a hacer tuya esta hermosa oración de entrega. Permite que el Espíritu de Dios sople sobre tu vida en este momento. Si sientes que tu corazón está herido, cansado o cargado por las dificultades del camino, clama con confianza por su unción restauradora. Pídele al Espíritu Santo que sane tu corazón y te llene por completo. Deja que el amor del Cordero, que lo dio todo por ti, sea el refugio donde encuentres descanso, renovación y una paz que sobrepasa todo entendimiento.