Santidad A Jehová
Esta bella alabanza es un llamado ferviente a vivir en santidad como pueblo de Dios, reconociendo que Jesús liberó a sus hijos de la esclavitud del pecado. Su mensaje central invita a caminar siempre con Jesucristo, conservar una vida limpia y permitir que el alma se llene de espíritu y luz. El canto también presenta a la comunidad creyente como una esposa fiel que espera con esperanza al Esposo y Señor, elevando hacia Él su rostro y su amor. La repetición de “Santidad hoy a Jehová” expresa adoración constante y el deseo de consagrarse plenamente mientras se avanza hacia Sion.
Letra
I
Llamado a santidad, pueblo de Dios,
Que con su sangre Jesús os compró,
Que de entre el mundo de mal os sacó,
De esclavitud de pecado os libró.
Santidad hoy a Jehová, nuestro canto y loor,
Santidad hoy a Jehová, mientras vamos a Sion,
Sí, cantad, cantad canción,
Santidad hoy a Jehová sea por siempre.
II
Creados a santidad, hijos de luz,
Con Jesucristo debéis siempre andar,
Con albo manto, sin mancha o pecar,
Llena vuestra alma de espíritu y luz.
III
Llamada a santidad, esposa fiel,
Espera siempre al Esposo y Señor,
Al cielo eleva tu rostro y amor
Hasta que en gloria aparezca Emmanuel.
Llamado a santidad, pueblo de Dios,
Que con su sangre Jesús os compró,
Que de entre el mundo de mal os sacó,
De esclavitud de pecado os libró.
Santidad hoy a Jehová, nuestro canto y loor,
Santidad hoy a Jehová, mientras vamos a Sion,
Sí, cantad, cantad canción,
Santidad hoy a Jehová sea por siempre.
II
Creados a santidad, hijos de luz,
Con Jesucristo debéis siempre andar,
Con albo manto, sin mancha o pecar,
Llena vuestra alma de espíritu y luz.
III
Llamada a santidad, esposa fiel,
Espera siempre al Esposo y Señor,
Al cielo eleva tu rostro y amor
Hasta que en gloria aparezca Emmanuel.
Reflexión
La invitación a la santidad no aparece como una exigencia fría, sino como un llamado lleno de amor y gratitud. Tú has sido alcanzado por una obra de liberación: Jesús te compró con su sangre y te sacó de la esclavitud del pecado. Por eso, la santidad no consiste solamente en apartarte de lo malo, sino en responder con toda tu vida al amor que te rescató. Cada decisión, cada pensamiento y cada actitud pueden convertirse en una expresión de adoración: “Santidad hoy a Jehová”.
Tal vez a veces sientas que el mundo que te rodea ejerce presión sobre ti, o que tus propias debilidades hacen difícil caminar con firmeza. Sin embargo, la letra te recuerda que has sido llamado a vivir como hijo de luz. No estás destinado a permanecer bajo las sombras de aquello que antes te dominaba. Puedes escoger caminar con Jesucristo, buscando que tu alma sea llena de espíritu y luz. Como una prenda blanca que se cuida para conservar su pureza, tu vida necesita vigilancia, sinceridad y un deseo constante de agradar a Dios.
También eres presentado como una esposa fiel que espera al Esposo y Señor. Esa imagen habla de una esperanza perseverante. No se trata de vivir distraído ni de abandonar el camino cuando la espera se hace larga, sino de mantener el rostro y el amor elevados hacia Él. Tu fidelidad diaria tiene valor: seguir creyendo, conservar la esperanza y permitir que tu corazón permanezca orientado hacia la gloria esperada.
Hoy puedes hacer una pausa y preguntarte: ¿qué área de mi vida necesita ser entregada nuevamente a Dios? Lleva ante Él tus luchas, renueva tu decisión de andar con Jesucristo y deja que tu canto sea también una práctica concreta. Que tus palabras, tus relaciones y tus elecciones proclamen que deseas vivir en santidad. Con fe y perseverancia, continúa caminando, confiando en que aquel que te libró también puede sostenerte hasta el final.
Tal vez a veces sientas que el mundo que te rodea ejerce presión sobre ti, o que tus propias debilidades hacen difícil caminar con firmeza. Sin embargo, la letra te recuerda que has sido llamado a vivir como hijo de luz. No estás destinado a permanecer bajo las sombras de aquello que antes te dominaba. Puedes escoger caminar con Jesucristo, buscando que tu alma sea llena de espíritu y luz. Como una prenda blanca que se cuida para conservar su pureza, tu vida necesita vigilancia, sinceridad y un deseo constante de agradar a Dios.
También eres presentado como una esposa fiel que espera al Esposo y Señor. Esa imagen habla de una esperanza perseverante. No se trata de vivir distraído ni de abandonar el camino cuando la espera se hace larga, sino de mantener el rostro y el amor elevados hacia Él. Tu fidelidad diaria tiene valor: seguir creyendo, conservar la esperanza y permitir que tu corazón permanezca orientado hacia la gloria esperada.
Hoy puedes hacer una pausa y preguntarte: ¿qué área de mi vida necesita ser entregada nuevamente a Dios? Lleva ante Él tus luchas, renueva tu decisión de andar con Jesucristo y deja que tu canto sea también una práctica concreta. Que tus palabras, tus relaciones y tus elecciones proclamen que deseas vivir en santidad. Con fe y perseverancia, continúa caminando, confiando en que aquel que te libró también puede sostenerte hasta el final.