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Himno

Redimidos Por Jesús

Esta hermosa letra celebra la redención y el rescate que el creyente recibe por medio de Jesús en el calvario. Su mensaje central destaca la sangre derramada como expresión de un inmenso amor y como fuente de salvación. A través de la repetición de palabras como “redimido”, “rescatado”, “salvado”, “lavado” y “perdonado”, la canción afirma una transformación profunda concedida por la gracia de Dios. El calvario aparece como el lugar donde se manifiestan el sacrificio y la misericordia, mientras la referencia al Cordero refuerza la imagen de una entrega que limpia, libera y ofrece perdón a quien la recibe.

Letra

Por la sangre de Jesús en el calvario,
Redimido fui, redimido;
Y por ese inmenso amor en el calvario,
Rescatado fui, rescatado.

Redimido fui, redimido,
Redimido en el calvario.
Rescatado fui, rescatado,
Rescatado por Jesús.

Por la gracia de mi Dios en el calvario,
Fui salvado, fui salvado;
Y por ese sacrificio del calvario,
Fui lavado, fui lavado.

Y por ese inmenso amor en el calvario
Fui salvado, fui salvado;
Y lavado por la sangre del Cordero,
Perdonado fui, perdonado

Reflexión

Cuando contemplas el calvario, no estás ante una imagen vacía ni distante. Allí reconoces el inmenso amor de Jesús, un amor que alcanza tu vida y te recuerda que no tienes que permanecer atrapado en la culpa, la tristeza o la sensación de estar perdido. La letra repite una verdad sencilla y profunda: por la sangre de Jesús fuiste redimido y rescatado. No se trata solamente de una idea para cantar, sino de una esperanza que puede sostenerte hoy.

Ser redimido significa que tu vida tiene un valor tan grande que Jesús entregó su sacrificio por ti. Ser rescatado significa que no estás abandonado a tu propia condición. Aun cuando hayas fallado, cuando te cueste perdonarte o cuando sientas que te alejaste demasiado, el mensaje del calvario te invita a acercarte con confianza. La gracia de Dios no se presenta como un premio para quien nunca se equivoca, sino como un regalo que alcanza al que necesita ser salvado.

La canción también habla de ser lavado y perdonado. Tal vez llevas cargas que nadie conoce: recuerdos dolorosos, decisiones que lamentas o palabras que quisieras retirar. Hoy puedes poner todo eso delante de Jesús. No necesitas esconderte ni fingir fortaleza. Permite que su amor transforme tu manera de mirarte y te enseñe a caminar con un corazón agradecido.

Detente por un momento y repite con fe: “Redimido fui, rescatado fui, perdonado fui”. Deja que estas palabras pasen de tus labios a tu corazón. Si Jesús te ha alcanzado con su gracia, también puedes comenzar a vivir con esperanza, extendiendo a otros la misericordia que has recibido. El calvario te recuerda que tu historia no está definida únicamente por tus errores, sino por el amor de Jesús y por su poder para salvar, lavar y restaurar.