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Himno

Quiero Adorar A Dios

esta bella canción abre un canto sencillo de adoración y entrega. Su tema central es el deseo de acercarse a Dios escuchando su voz y sintiendo su presencia que reconforta y guía. Se destaca la magnitud del creator, quien, con poder, dio vida y sostiene al ser humano, y el impacto de ese amor en la vida diaria. El mensaje se afianza al reconocer que el sacrificio muestra un amor profundo que libera y transforma, quitando cargas y dando libertad interior. El desenlace es una invitación a rendirse por completo: entregar el ser y servir con un amor sincero, consciente de la gracia recibida.

Letra

A
Quiero adorar a Dios,
Quiero escuchar su voz,
Quiero sentir su mano,
Acariciarme a mí.
El Dios que el Universo
Lo hizo con poder,
Y su mano gloriosa
Al hombre hizo ser.
B
Mi Dios su grande amor mostró,
Cuando en la cruz murió por mí,
Mis males todos Él quitó,
Y libertado fui.
Toma Oh Dios te doy mi ser,
Pues sólo tuyo quiero ser,
Quiero servirte con amor .
Jesús de Nazaret.

Reflexión

En el caminar de nuestra vida diaria, a menudo anhelamos un refugio de paz, un espacio íntimo donde podamos encontrarnos con nuestro Creador. El deseo profundo de adorar a Dios y escuchar su voz nos recuerda que no fuimos hechos para la distancia, sino para la comunión con Él. Aquel Dios que con poder absoluto diseñó el universo y que con su mano gloriosa dio forma al ser humano, no es una fuerza lejana ni indiferente. Al contrario, es un Padre cercano que anhela acariciar nuestra alma con su mano consoladora, recordándonos nuestro valor y trayendo paz a nuestros corazones en medio de cualquier tormenta.

Ese amor inmenso del Creador se manifestó de la manera más conmovedora y personal a través de Jesús de Nazaret. En la cruz, Él demostró la grandeza de su amor por cada uno de nosotros al cargar con nuestros males y dolores, rompiendo toda cadena para darnos una libertad verdadera. Al contemplar ese sacrificio, comprendemos que no tenemos que cargar más con el peso de nuestras faltas ni con las heridas del pasado; en su entrega fuimos completamente libertados.

Ante un amor tan sublime y redentor, la invitación para nosotros hoy es responder con confianza y gratitud. Te invito a abrir tu corazón y a hacer tuya esta entrega personal, diciéndole: "Toma, oh Dios, te doy mi ser". Entregar nuestra vida a Jesús y decidir servirle con amor es el paso de fe más hermoso que podemos dar. Permite que el Señor tome el control de tu existencia, experimenta la libertad que solo Él ofrece y camina cada día con la certeza de que le perteneces a un Dios que te ama infinitamente.