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Coro

Qué Lindo Es Sentir!

Esta bella canción celebra la dulzura de la presencia de Dios y el amor de Jesús como fuente de vida. A través de una adoración sencilla, el tema central es la experiencia tangible de lo divino: una presencia que se siente real y cercana, más dulce que la miel y incomparable con cualquier cosa del mundo. El mensaje invita a contemplar el gozo y la paz que fluyen al recibir ese abrazo espiritual, como si ríos de agua viva revitalizaran el ser. En su recorrido, la letra transmite gratitud y una entrega amorosa, enfatizando que la verdadera fuerza proviene de una relación íntima con el Señor.

Letra

I
¡Qué dulce es tu presencia oh Señor!
Más dulce que la miel ¡qué dulce es!
No puedo compararla, no.
Con nada en este mundo, no.
¡Oh cuánto te amo mi Jesús!

¡Qué lindo es sentir a Dios!
¡Qué lindo es sentir su amor!
Su presencia es real aquí,
Sólo tienes que adorar
Y su presencia sentir,
Jesús mi Señor está aquí

II
¡Cómo refrescas mi alma oh Señor!
Tu gozo y paz inconfundible es;
Siento en mí vida tu poder,
Ríos de agua viva en mí ser.
¡Oh cuanto te amo, mi Jesús!

Reflexión

Querido hermano y hermana, en el caminar diario, a menudo nos encontramos abrumados por el ruido y las preocupaciones del mundo. Sin embargo, estas hermosas palabras nos recuerdan que existe un refugio inigualable y tierno: la dulce presencia de nuestro Señor. Sentir a Dios no es una ilusión pasajera, sino una realidad transformadora que supera cualquier dulzura de esta tierra. Su amor es tan real y cercano que no se puede comparar con nada de lo que nos rodea. Al detenernos a contemplar su bondad, nuestro corazón no puede hacer más que exclamar con profunda gratitud y devoción cuánto amamos a Jesús.

El secreto para experimentar esta maravillosa realidad radica en una actitud sencilla pero profunda: la adoración. El Señor está presente aquí y ahora, a tu lado, esperando que abras tu corazón. No necesitas fórmulas complejas ni grandes discursos; solo hace falta que te dispongas a adorarle con sinceridad. Al rendir tu vida ante Él, las barreras se desvanecen y comienzas a sentir ese amor incondicional que abraza y sostiene. Es una invitación abierta para ti hoy: detente por un momento en medio de tus ocupaciones, adora a Jesús y permítete sentir su presencia real que todo lo llena.

Cuando tomamos esa decisión de fe, el efecto en nuestro interior es inmediato. Nuestra alma, que a veces se siente cansada por las luchas cotidianas, es refrescada por un gozo y una paz inconfundibles. Es en ese encuentro íntimo donde experimentamos su poder, sintiendo cómo corren ríos de agua viva en nuestro ser, renovando nuestras fuerzas y devolviéndonos la esperanza. Te invito a dar ese paso hoy. Entrega tus cargas al Señor, adórale y deja que su presencia inunde tu vida. Permite que Jesús refresque tu alma y te llene de su amor inconfundible. ¡Qué dulce y qué lindo es sentir a nuestro Salvador!