Qué Estás Haciendo?
Esta bella canción invita al creyente a examinar con sinceridad el cuidado que presta a su vida espiritual. Su mensaje central es un llamado a no distraerse con asuntos pasajeros ni permitir que la fe se debilite hasta el desánimo. La letra anima a perseverar con diligencia, a valorar el amor del Salvador y a mantenerse firme para no tropezar. También ofrece consuelo a quien se siente débil o cansado: clamar a Dios abre el camino hacia una respuesta y nuevas fuerzas. En conjunto, transmite exhortación, responsabilidad y esperanza, destacando que la confianza en Dios permite continuar y triunfar.
Letra
¿Qué estás haciendo,
Amado hermano
Por esa vida espiritual?
No la descuides,
Ni te entretengas
En cosas vanas,
Que pasarán.
Si acaso mengua tu fe,
Procura no desmayar,
No juegues con el amor
Del Salvador
Sé diligente aquí,
No vayas a resbalar,
Para que otro no te quite tu lugar.
Si estás muy débil,
Clama al cielo:
Dios te responde,
Podrás andar.
Si estás cansado
Y fatigado,
Dios te da fuerzas
Para triunfar.
Amado hermano
Por esa vida espiritual?
No la descuides,
Ni te entretengas
En cosas vanas,
Que pasarán.
Si acaso mengua tu fe,
Procura no desmayar,
No juegues con el amor
Del Salvador
Sé diligente aquí,
No vayas a resbalar,
Para que otro no te quite tu lugar.
Si estás muy débil,
Clama al cielo:
Dios te responde,
Podrás andar.
Si estás cansado
Y fatigado,
Dios te da fuerzas
Para triunfar.
Reflexión
A veces necesitas detenerte y preguntarte con sinceridad: ¿qué estás haciendo con tu vida espiritual? No para condenarte, sino para despertar tu corazón. La letra te invita a no descuidar aquello que sostiene tu caminar con Dios. Entre tantas ocupaciones, distracciones y cosas vanas que terminan pasando, es posible perder de vista lo verdaderamente importante. Por eso, hoy puede ser un buen momento para volver tu atención al Señor.
Si notas que tu fe ha menguado, no pienses que todo está perdido. La exhortación es clara: no desmayes. Reconoce tu debilidad y acércate a Dios con honestidad. No tienes que aparentar fortaleza cuando estás cansado; puedes clamar al cielo. La promesa expresada en la canción es sencilla y profunda: Dios responde y da fuerzas para seguir andando. Tu cansancio no tiene que convertirse en abandono, ni tu debilidad en una razón para rendirte.
También se te llama a ser diligente y a no jugar con el amor del Salvador. Esto habla de cuidar con seriedad la relación que has recibido, evitando resbalar por descuido o por permitir que otras cosas ocupen el lugar principal. La fe necesita atención, perseverancia y una decisión diaria de permanecer firme.
Tal vez hoy te sientes débil, fatigado o distraído. En lugar de ocultarlo, preséntalo delante de Dios. Pregúntate qué está ocupando tu tiempo, qué ha enfriado tu fe y qué pasos puedes dar para volver a cuidar tu vida espiritual. Puede ser una oración sincera, un momento de silencio o la decisión de apartarte de aquello que te entretiene, pero te aleja de lo esencial.
No estás llamado a avanzar con tus propias fuerzas. Clama, confía y continúa. Dios puede sostenerte para que no resbales y darte fuerzas para triunfar.
Si notas que tu fe ha menguado, no pienses que todo está perdido. La exhortación es clara: no desmayes. Reconoce tu debilidad y acércate a Dios con honestidad. No tienes que aparentar fortaleza cuando estás cansado; puedes clamar al cielo. La promesa expresada en la canción es sencilla y profunda: Dios responde y da fuerzas para seguir andando. Tu cansancio no tiene que convertirse en abandono, ni tu debilidad en una razón para rendirte.
También se te llama a ser diligente y a no jugar con el amor del Salvador. Esto habla de cuidar con seriedad la relación que has recibido, evitando resbalar por descuido o por permitir que otras cosas ocupen el lugar principal. La fe necesita atención, perseverancia y una decisión diaria de permanecer firme.
Tal vez hoy te sientes débil, fatigado o distraído. En lugar de ocultarlo, preséntalo delante de Dios. Pregúntate qué está ocupando tu tiempo, qué ha enfriado tu fe y qué pasos puedes dar para volver a cuidar tu vida espiritual. Puede ser una oración sincera, un momento de silencio o la decisión de apartarte de aquello que te entretiene, pero te aleja de lo esencial.
No estás llamado a avanzar con tus propias fuerzas. Clama, confía y continúa. Dios puede sostenerte para que no resbales y darte fuerzas para triunfar.