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Himno

Pecador, Ven A Cristo Jesús (2)

esta hermosa canción convoca a quien se reconoce pecador a buscar a Cristo Jesús, ofreciendo una promesa de bendición para quien se acerca. El tema central es la invitación fiel y cercana a un Salvador que espera, no para condenar, sino para abrazar. La letra transmite que al reconocer la necesidad y acercarse con humildad, se encuentra perdón y consuelo en su cuidado paternal. Se alternan imágenes de curación y de sanación espiritual: Jesús como médico celestial y como pastor que carga y cuida a la oveja perdida. En su mensaje hay seguridad, ternura y una invitación constante a confiar en su amor redentor.

Letra

Pecador ven a Cristo Jesús
Y feliz para siempre Serás,
Que si tu le quisieres tener,
Al divino Señor hallarás.

Ven a Él, ven a Él,
Que te espera tu buen Salvador,
Ven a Él, ven a Él,
Que te espera tu buen Salvador.

Si cual hijo que necio pecó,
Vas buscando a sus pies compasión,
Tierno Padre en Jesús hallarás
Y tendrás en sus brazos perdón.

Si enfermo, te sientes morir,
Él será tu Doctor celestial;
Y hallarás en su sangre también,
Medicina que cure tu mal.

Ovejuela que huyó del redil,
¡He aquí tu benigno Señor!
Y en los hombros llevada serás,
De tan dulce y amante pastor.

Reflexión

Querido amigo, la vida a menudo nos presenta caminos de desgaste y vacío, pero hoy resuena una invitación tierna y transformadora: ven a Cristo Jesús. Este llamado no es de condenación, sino de una profunda promesa de felicidad eterna. Si en tu corazón nace el deseo sincero de buscar al divino Señor, la certeza es que lo hallarás. Él no se esconde de ti; al contrario, te espera con paciencia y amor. Es el buen Salvador que aguarda tu decisión de acercarte. ¿Te animas hoy a dar ese paso de fe y dejarte encontrar por su gracia?

Tal vez sientas que tus errores te alejan de su presencia, como un hijo que ha actuado con necedad y se siente indigno. Sin embargo, al postrarte a sus pies en busca de compasión, no encontrarás un juez severo, sino a un tierno Padre listo para estrecharte en sus brazos y regalarte su perdón absoluto. O quizás experimentes un dolor profundo en el alma, una debilidad espiritual que te hace sentir morir. Ante ese sufrimiento, Cristo se presenta como tu Doctor celestial; en su sangre derramada reside la medicina perfecta capaz de curar y restaurar cualquier mal que te aflija.

Si te identificas con esa ovejuela que un día huyó del redil y se perdió en la soledad del camino, mira hoy a tu benigno Señor. Él no viene a reprenderte por haberte alejado, sino a buscarte con infinita dulzura. Imagina el alivio de dejar de luchar con tus propias fuerzas y permitir que este dulce y amante pastor te cargue suavemente sobre sus hombros para llevarte de vuelta a la seguridad de su hogar. Te invito a abrir el corazón, a reconocer tu necesidad de Él y a responder a su dulce llamado. Ven a Jesús hoy mismo; tu Salvador te espera para darte descanso, sanidad y una vida feliz para siempre.