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Coro

Oye Israel

esta bella canción transmite un llamado claro a la fe y la devoción. Desde su inicio resalta la idea de un único Señor, sin duplicidad ni competencia, enfatizando la unicidad divina. A partir de ahí, la letra señala tres aspectos fundamentales: un solo bautismo, una sola fe y una misma doctrina que guían la vida de quienes la profesan. El mensaje central se refuerza con la exaltación del nombre de Jesús, presentado como la gloria que sobrepasa a todo nombre. En conjunto, la canción invita a vivir una experiencia de unidad y pertenencia, buscando en esa fidelidad la dirección y la esperanza diaria.

Letra

Oye Israelel señor uno es,
No hay dos ni tres solo uno vendrá

Hay un señor, un bautismo, una fe
Y una doctrina pentecostal,
Y hay un nombre sobre todo nombre
Glorioso nombre el de Jesús.

Reflexión

Querido hermano y hermana, en medio del ruido y las constantes distracciones de la vida cotidiana, se alza una voz que nos invita a detenernos y escuchar con el corazón: "Oye". Este llamado no es solo para el pasado, sino que representa una invitación tierna y directa para ti hoy. Nos recuerda una verdad fundamental que sostiene nuestra existencia: el Señor es uno solo. En un mundo que a menudo nos ofrece múltiples caminos, dudas y falsas promesas, la certeza de que no hay dos ni tres, sino un único Dios que vendrá por nosotros, nos devuelve la paz y nos da un norte claro.

Esta fe no está fragmentada, sino que se vive en una hermosa unidad. Se nos recuerda que compartimos un solo Señor, un bautismo y una misma fe, cimentados en una doctrina pentecostal que aviva nuestra esperanza y nos llena de su presencia. Vivir bajo este fundamento nos desafía a examinar nuestro caminar diario. ¿Está nuestra vida alineada con esa unidad? Abrazar esta verdad significa permitir que ese único Señor gobierne cada una de nuestras decisiones, unificando nuestro corazón y nuestras intenciones bajo su amorosa guía.

Finalmente, se nos revela el tesoro más grande y dulce: un nombre que está por encima de cualquier otro, el glorioso nombre de Jesús. En ese nombre encontramos refugio, salvación y una esperanza inquebrantable para superar cualquier prueba. Hoy te invito con profundo respeto y afecto a que hagas tuya esta confesión. Que en tus momentos de dificultad, de duda o de alegría, el nombre de Jesús sea tu fortaleza y tu primera exclamación. Permite que la certeza de su venida y el poder de su nombre transformen tu presente, invitándote a caminar con pasos firmes, con una fe renovada y con la plena confianza de que estás en las manos del único Dios verdadero.