ojalá Fuera Hoy! (2)
Esta hermosa letra transmite la espera ferviente de la segunda venida de Cristo. Su tema central es el deseo de un regreso inminente para gobernar con poder y amor, purificando a la esposa del mundo mediante su grande amor. El mensaje subraya la gloria que traerá la venida: vencerá el mal, traerá libertad y gozo sin fin, y preparará un camino para que todos se encuentren con el Rey. La voz canta la necesidad de vivir fieles y vigilantes, con paz y gozo, porque signos y tiempos señalan que el cumplimiento podría ocurrir hoy. Es una llamada a mantener la esperanza activa mientras se espera la gloria futura.
Letra
Viene otra vez nuestro Salvador,
¡Oh, qué si fuera hoy!
Para reinar con poder y amor,
¡Oh, qué si fuera hoy!
Ya por su esposa viene esta vez,
Purificada en su grande amor
Del mundo por la redondez,
¡Oh, qué si fuera hoy!
¡Gloria! ¡Gloria! gozo sin fin traerá,
¡Gloria! ¡Gloria! al coronarle Rey,
¡Gloria! ¡Gloria! la senda preparad,
¡Gloria! ¡Gloria! Cristo viene otra vez.
Terminará el poder de Satán,
¡Ojalá fuera hoy!
No más tristezas aquí verán,
¡Ojalá fuera hoy!
Todos los muertos en Cristo irán
Arrebatados por su Señor;
¿Cuándo estas glorias aquí vendrán?
¡Ojalá fuera hoy!
Fieles y leales nos debe hallar,
Si Él viniera hoy;
Todos velando con gozo y paz,
Si Él viniera hoy.
Multiplicadas señales hay,
En el oriente se ve el albor,
Ya más cercano el tiempo está,
¡Ojalá fuera hoy!
¡Oh, qué si fuera hoy!
Para reinar con poder y amor,
¡Oh, qué si fuera hoy!
Ya por su esposa viene esta vez,
Purificada en su grande amor
Del mundo por la redondez,
¡Oh, qué si fuera hoy!
¡Gloria! ¡Gloria! gozo sin fin traerá,
¡Gloria! ¡Gloria! al coronarle Rey,
¡Gloria! ¡Gloria! la senda preparad,
¡Gloria! ¡Gloria! Cristo viene otra vez.
Terminará el poder de Satán,
¡Ojalá fuera hoy!
No más tristezas aquí verán,
¡Ojalá fuera hoy!
Todos los muertos en Cristo irán
Arrebatados por su Señor;
¿Cuándo estas glorias aquí vendrán?
¡Ojalá fuera hoy!
Fieles y leales nos debe hallar,
Si Él viniera hoy;
Todos velando con gozo y paz,
Si Él viniera hoy.
Multiplicadas señales hay,
En el oriente se ve el albor,
Ya más cercano el tiempo está,
¡Ojalá fuera hoy!
Reflexión
La dulce expectativa de la venida de nuestro Salvador resuena en nuestros corazones con una pregunta que despierta tanto esperanza como reflexión: ¿y si fuera hoy? La promesa del regreso de Cristo no es un motivo de temor, sino un canto de victoria y un llamado constante a la preparación. Él viene a reinar con poder y amor, buscando a su esposa, una comunidad purificada en su inmenso amor a lo largo de toda la redondez del mundo. Esta gloriosa esperanza nos invita a levantar la mirada por encima de las dificultades cotidianas y a sintonizar nuestra alma con el gozo sin fin que traerá su coronación como Rey.
Pensar en ese gran día nos llena de un profundo consuelo pastoral. El fin del poder del mal y el cese definitivo de todas nuestras tristezas están prometidos en su retorno. Qué alivio tan grande es saber que el dolor no tendrá la última palabra, y que incluso aquellos que han partido en Cristo serán arrebatados por su Señor. Ante esta maravillosa realidad, el alma que confía no puede evitar exclamar con anhelo: ¡ojalá fuera hoy! Las señales se multiplican a nuestro alrededor, como un claro albor en el oriente que nos anuncia que el tiempo está cerca y que la noche de este mundo pronto terminará.
Por eso, esta verdad nos desafía a una aplicación personal y diaria. Si el Señor viniera hoy, ¿cómo nos encontraría? Su deseo es hallarnos fieles y leales, viviendo cada instante con el corazón encendido en fe. Te invito a examinar tu caminar hoy, a preparar la senda de tu vida y a velar con gozo y paz. No permitas que las distracciones o las cargas del día apaguen tu esperanza. Vivamos con la gozosa expectativa de su venida, confiando en su amor purificador, y con la firme convicción de que muy pronto le veremos. Que nuestra vida diaria sea el testimonio vivo de que estamos listos para recibirle.
Pensar en ese gran día nos llena de un profundo consuelo pastoral. El fin del poder del mal y el cese definitivo de todas nuestras tristezas están prometidos en su retorno. Qué alivio tan grande es saber que el dolor no tendrá la última palabra, y que incluso aquellos que han partido en Cristo serán arrebatados por su Señor. Ante esta maravillosa realidad, el alma que confía no puede evitar exclamar con anhelo: ¡ojalá fuera hoy! Las señales se multiplican a nuestro alrededor, como un claro albor en el oriente que nos anuncia que el tiempo está cerca y que la noche de este mundo pronto terminará.
Por eso, esta verdad nos desafía a una aplicación personal y diaria. Si el Señor viniera hoy, ¿cómo nos encontraría? Su deseo es hallarnos fieles y leales, viviendo cada instante con el corazón encendido en fe. Te invito a examinar tu caminar hoy, a preparar la senda de tu vida y a velar con gozo y paz. No permitas que las distracciones o las cargas del día apaguen tu esperanza. Vivamos con la gozosa expectativa de su venida, confiando en su amor purificador, y con la firme convicción de que muy pronto le veremos. Que nuestra vida diaria sea el testimonio vivo de que estamos listos para recibirle.