Oh! Yo Quiero Andar Con Cristo
Esta bella canción expresa un deseo profundo de caminar con Cristo, escuchar su voz y vivir de acuerdo con su voluntad. La letra presenta la consagración de la vida, los dolores y las preocupaciones al Salvador, junto con el anhelo de permanecer fiel como testigo suyo. Cristo aparece como ejemplo santo, luz para el camino y fuente de salvación, en contraste con un mundo incapaz de ofrecer verdadera esperanza. También se manifiesta el compromiso de conocer su enseñanza en la Biblia, seguir sus pasos y permanecer unido a Él en la vida, la muerte y la esperanza de alcanzar la vida eterna con Dios.
Letra
I
¡Oh! Yo quiero andar con Cristo,
Quiero oír su tierna voz,
Meditar en su palabra
Y cumplir su voluntad.
Consagrar a Él mi vida,
Mis dolores y afán;
Y algún día con mi Cristo,
Gozaré la claridad.
¡Oh, sí, yo quiero andar con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero vivir con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero morir con Cristo!
Quiero serle un testigo fiel.
II
¡Oh! yo quiero andar con Cristo,
Él es mi ejemplo fiel;
En la Biblia yo lo leo,
Y yo sé que es la verdad.
Cristo era santo en todo,
El Cordero de la cruz;
Y yo anhelo ser cristiano,
seguidor de mi Jesús.
III
¡OH! Yo quiero andar con Cristo,
De mi senda Él es la luz,
Dejaré el perverso mundo
Para ir al Salvador.
Este mundo nada ofrece,
Cristo ofrece salvación;
Y es mi única esperanza
Vida eterna hallar con Dios.
¡Oh! Yo quiero andar con Cristo,
Quiero oír su tierna voz,
Meditar en su palabra
Y cumplir su voluntad.
Consagrar a Él mi vida,
Mis dolores y afán;
Y algún día con mi Cristo,
Gozaré la claridad.
¡Oh, sí, yo quiero andar con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero vivir con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero morir con Cristo!
Quiero serle un testigo fiel.
II
¡Oh! yo quiero andar con Cristo,
Él es mi ejemplo fiel;
En la Biblia yo lo leo,
Y yo sé que es la verdad.
Cristo era santo en todo,
El Cordero de la cruz;
Y yo anhelo ser cristiano,
seguidor de mi Jesús.
III
¡OH! Yo quiero andar con Cristo,
De mi senda Él es la luz,
Dejaré el perverso mundo
Para ir al Salvador.
Este mundo nada ofrece,
Cristo ofrece salvación;
Y es mi única esperanza
Vida eterna hallar con Dios.
Reflexión
Tal vez hoy sientas el deseo de acercarte más a Cristo, pero también reconozcas tus luchas, tus dolores y tus afanes. Esta letra expresa una decisión sencilla y profunda: querer andar con Cristo, escuchar su voz, meditar en su palabra y cumplir su voluntad. No se trata solamente de decir que crees, sino de permitir que esa fe oriente cada paso de tu vida.
Andar con Cristo implica presentarle todo lo que eres: tus alegrías, tus preocupaciones, tus preguntas y tus cargas. La canción te invita a consagrarle tu vida, no como quien pierde su libertad, sino como quien encuentra una dirección segura. Cuando el camino parece confuso, Cristo es presentado como la luz de tu senda; cuando el mundo promete mucho y deja vacío el corazón, Él ofrece salvación y esperanza.
También se te llama a mirar a Jesús como el ejemplo fiel. Al leer acerca de Él en la Biblia, puedes contemplar su santidad y desear seguirle con sinceridad. Ser cristiano no consiste únicamente en llevar un nombre, sino en procurar que tus decisiones, tus palabras y tu manera de vivir reflejen a Aquel a quien dices seguir. Ese proceso puede ser gradual, pero comienza con un corazón dispuesto.
Quizá necesites hoy tomar una decisión personal: dejar aquello que te aparta de Dios y volver tu mirada al Salvador. Puedes acercarte a Él con humildad, reconocer tu necesidad y confiar en su promesa de vida eterna. No estás siendo invitado a recorrer el camino con tus propias fuerzas, sino a caminar junto a Cristo, escuchando su voz y permaneciendo en su verdad.
Que el deseo de ser un testigo fiel crezca en ti. Que tu fe no quede solo en palabras, sino que se convierta en una vida entregada, perseverante y esperanzada. Y que, en cada etapa, puedas afirmar con sinceridad: quieres andar, vivir y permanecer con Cristo.
Andar con Cristo implica presentarle todo lo que eres: tus alegrías, tus preocupaciones, tus preguntas y tus cargas. La canción te invita a consagrarle tu vida, no como quien pierde su libertad, sino como quien encuentra una dirección segura. Cuando el camino parece confuso, Cristo es presentado como la luz de tu senda; cuando el mundo promete mucho y deja vacío el corazón, Él ofrece salvación y esperanza.
También se te llama a mirar a Jesús como el ejemplo fiel. Al leer acerca de Él en la Biblia, puedes contemplar su santidad y desear seguirle con sinceridad. Ser cristiano no consiste únicamente en llevar un nombre, sino en procurar que tus decisiones, tus palabras y tu manera de vivir reflejen a Aquel a quien dices seguir. Ese proceso puede ser gradual, pero comienza con un corazón dispuesto.
Quizá necesites hoy tomar una decisión personal: dejar aquello que te aparta de Dios y volver tu mirada al Salvador. Puedes acercarte a Él con humildad, reconocer tu necesidad y confiar en su promesa de vida eterna. No estás siendo invitado a recorrer el camino con tus propias fuerzas, sino a caminar junto a Cristo, escuchando su voz y permaneciendo en su verdad.
Que el deseo de ser un testigo fiel crezca en ti. Que tu fe no quede solo en palabras, sino que se convierta en una vida entregada, perseverante y esperanzada. Y que, en cada etapa, puedas afirmar con sinceridad: quieres andar, vivir y permanecer con Cristo.