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Himno

Oh Jóvenes Venid!

esta bella canción convoca a los jóvenes a alistarse, no para la guerra humana, sino para una lucha espiritual bajo la guía de Cristo. El tema central es la invitación a acercarse al líder que despliega su estrategia de amor y victoria. El mensaje transmite valor y confianza: en Jesús no hay derrota, sino un camino de defensa y acción contra las fuerzas del mal. Se destaca que el evangelio y el amor divino son las armas invencibles, que visten a los compañeros y les permiten enfrentar la batalla con esperanza. En conjunto, propone conquistar el ánimo humano hacia la fe y la perseverancia.

Letra

I
Oh! Jóvenes venid, su brillante pabellón,
Cristo ha desplegado ante la nación,
A todos en sus filas os quiere recibir
Y con Él a la pelea os hará salir.

¡Vamos a Jesús, alistados sin temor!,
¡Vamos a la lid, inflamados de valor!
Jóvenes luchemos todos contra el mal:
En Jesús llevamos nuestro general.

II
¡Oh! Jóvenes venid, el caudillo Salvador,
Quiere recibiros en su derredor;
Con Él a la batalla salid sin vacilar,
Vamos pronto compañeros, vamos a luchar.

III
Las armas invencibles del jefe guiador,
Son el evangelio y su grande amor;
Con ellas revestidos, y llenos de poder,
compañeros, acudamos, vamos a vencer.

IV
Los fieros enemigos engendros de Satán,
Se hallan sostenidos por su capitán;
¡Oh! Jóvenes vosotros poneos sin temor,
A la diestra del caudillo nuestro Salvador.

V
Quien venga a la pelea, su voz escuchará,
Cristo la victoria le concederá;
Salgamos, compañeros, luchemos bien por Él,
Con Jesús conquistaremos inmortal laurel.

Reflexión

Querido hermano, hoy resuena con fuerza un llamado lleno de esperanza y valentía dirigido especialmente a ti. El Salvador, nuestro gran Caudillo, ha desplegado su brillante pabellón ante las naciones y te invita con infinito amor a formar parte de sus filas. No importa de dónde vengas ni los temores que cargues en tu corazón; Cristo te recibe con los brazos abiertos y desea que camines a su lado. Es una invitación a dejar la pasividad y a sumarte a una causa que transforma vidas, sabiendo que no marchas en soledad, sino bajo la guía de un General tierno y poderoso que te capacita para enfrentar con valentía cada dificultad.

Esta lucha a la que somos convocados contra el mal no se libra con las armas de este mundo. Las herramientas que nuestro Salvador nos entrega para la batalla son invencibles: su santo evangelio y su grande amor. Al revestirte de ellas, tu vida se llena de un poder real que disipa el miedo y vence cualquier adversidad. En un mundo donde a veces abunda el desánimo, el Señor te propone combatir con la verdad y la fuerza de su gracia. Te invito a reflexionar hoy en tu intimidad: ¿estás dispuesto a vestirte con su amor y a salir al encuentro de los demás con el evangelio como tu escudo y guía?

No temas ante las fuerzas del enemigo ni te dejes intimidar por los obstáculos del camino. Al colocarte sin temor a la diestra de nuestro Salvador, tienes la seguridad de que Él guiará cada uno de tus pasos. Quien acude a la pelea y escucha su dulce voz recibirá de Cristo la victoria y un inmortal laurel. Te animo a dar hoy ese paso de fe, a unirte a tus compañeros de camino y a luchar bien por Él. Permite que su amor inflame tu corazón y sal a vivir con la valentía y la paz que solo Jesús te puede conceder.