Nombre sin igual
- Autor
- Luber Vivas
- Intérprete
- Luber Vivas
Esta bella canción eleva a Jesús como el foco central de la fe: un solo Señor, una fe, un bautismo y un mediador único. A través de su canto, la letra afirma que el nombre de Jesús es superior y sin igual, digno de adoración y gloria. Se presenta a Cristo como Rey de reyes, Padre, Hijo y Espíritu divino, visible en su poder y en su capacidad de perdonar pecados, dar vida y liberar a los oprimidos. El tema central es la exaltación de un Dios que se revela en Jesús y que sostiene la salvación y la esperanza de la humanidad.
Letra
Hay una iglesia victoriosa, hay una iglesia que se goza
y esta iglesia es la del nombre de Jesús.
Un solo Señor, una fe, un bautismo, un solo mediador.
Un solo Señor, una fe, un bautismo, un solo mediador.
Nombre sobre todo nombre, nombre sin igual.
Jesucristo, Rey de reyes, gloria a su majestad.
Jesucristo, Rey de reyes, gloria a su majestad.
Él es el Padre, él es el Hijo, es el Espíritu divino,
es el Dios fuerte y Príncipe de Paz.
Es el que ha hecho maravillas, creador del universo,
es el que tiene toda potestad.
El que perdona los pecados y a los muertos les da vida
y a los presos les da libertad.
Jesucristo es uno solo, uno y nada más.
El que perdona, el que salva, y no existe Trinidad.
El que perdona, el que salva, y no existe Trinidad.
y esta iglesia es la del nombre de Jesús.
Un solo Señor, una fe, un bautismo, un solo mediador.
Un solo Señor, una fe, un bautismo, un solo mediador.
Nombre sobre todo nombre, nombre sin igual.
Jesucristo, Rey de reyes, gloria a su majestad.
Jesucristo, Rey de reyes, gloria a su majestad.
Él es el Padre, él es el Hijo, es el Espíritu divino,
es el Dios fuerte y Príncipe de Paz.
Es el que ha hecho maravillas, creador del universo,
es el que tiene toda potestad.
El que perdona los pecados y a los muertos les da vida
y a los presos les da libertad.
Jesucristo es uno solo, uno y nada más.
El que perdona, el que salva, y no existe Trinidad.
El que perdona, el que salva, y no existe Trinidad.
Reflexión
Querido hermano y hermana, en el caminar de la vida, a menudo buscamos un refugio seguro, un lugar donde nuestra alma pueda regocijarse y encontrar verdadera victoria. La hermosa letra que compartimos nos recuerda que existe una iglesia victoriosa y alegre, cuya fortaleza no radica en sus propias fuerzas, sino en un nombre sin igual: el nombre de Jesús. Invocar este nombre es abrir la puerta a una comunión profunda, donde experimentamos que hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo y un único mediador que nos sostiene.
Al contemplar a Jesucristo, contemplamos al Rey de reyes, aquel que posee toda potestad y majestad. Él es el Padre, el Hijo y el Espíritu divino; es el Dios fuerte y Príncipe de Paz. En Él se concentra toda la plenitud, siendo uno solo y nada más, recordándonos que no existe Trinidad, sino un único Salvador que lo llena todo. Esta revelación nos invita a simplificar nuestra fe y a poner nuestra mirada exclusivamente en Aquel que ha hecho maravillas y que creó el universo entero.
Te invito hoy a reflexionar en el poder restaurador de este nombre en tu propia vida. ¿Te sientes cautivo por la culpa, la tristeza o las dificultades? La letra nos asegura que Jesús es el que perdona los pecados, el que da vida a los muertos y otorga verdadera libertad a los presos. No importa cuán pesada sea la carga que lleves hoy, en Jesucristo encuentras al único que perdona y salva.
Permite que su paz gobierne tu corazón y que su presencia sople vida nueva sobre ti. Rindamos nuestra vida a la majestad de Jesús, confiando plenamente en su soberanía. Que su nombre sin igual sea tu guía, tu consuelo y tu victoria en cada paso del camino.
Al contemplar a Jesucristo, contemplamos al Rey de reyes, aquel que posee toda potestad y majestad. Él es el Padre, el Hijo y el Espíritu divino; es el Dios fuerte y Príncipe de Paz. En Él se concentra toda la plenitud, siendo uno solo y nada más, recordándonos que no existe Trinidad, sino un único Salvador que lo llena todo. Esta revelación nos invita a simplificar nuestra fe y a poner nuestra mirada exclusivamente en Aquel que ha hecho maravillas y que creó el universo entero.
Te invito hoy a reflexionar en el poder restaurador de este nombre en tu propia vida. ¿Te sientes cautivo por la culpa, la tristeza o las dificultades? La letra nos asegura que Jesús es el que perdona los pecados, el que da vida a los muertos y otorga verdadera libertad a los presos. No importa cuán pesada sea la carga que lleves hoy, en Jesucristo encuentras al único que perdona y salva.
Permite que su paz gobierne tu corazón y que su presencia sople vida nueva sobre ti. Rindamos nuestra vida a la majestad de Jesús, confiando plenamente en su soberanía. Que su nombre sin igual sea tu guía, tu consuelo y tu victoria en cada paso del camino.