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Coro

Merecedor De Alabanza

esta hermosa canción eleva a Aquel que merece toda alabanza, recordando un salvador que, pese a la condición de pecador, no escatimó su sacrificio en la cruz. El tema central es la exaltación y la gratitud: la alabanza no es solo una acción, sino la respuesta inevitable ante un acto tan grande de amor y redención. El mensaje subraya que, sin reconocimiento y adoración, el alma sufre y la presencia divina puede parecer ausente, subrayando la importancia de honrar ese triunfo de la cruz. En el cierre, se afirma la santidad de Jesús como una afirmación continua de fe y reverencia frente a la salvación recibida.

Letra

Merecedor de alabanza,
Aquel que vino a salvarme,
Merecedor de alabanza
Que siendo yo un pecador,
No estimó su linaje al morir en la cruz,
Merecedor de alabanza
Por los siglos sea Jesús.

El día que no le alabo
El alma se me entristece,
Pues donde no hay alabanza
Él no está presente,
Un sacrificio tan grande
No debe pasar por alto,
A Cristo le digo santo
Aunque crean que estoy loco.

Santo

Reflexión

Querido hermano y hermana, hoy te invito a contemplar el inmenso amor de Aquel que vino a nuestro encuentro para salvarnos. En nuestra fragilidad y condición de pecadores, a menudo podemos sentirnos distantes, pero el Salvador no estimó su propio linaje con tal de alcanzarnos, entregando su vida por nosotros en la cruz. Este sacrificio tan grande, lleno de gracia y entrega voluntaria, no puede pasar desapercibido en nuestras vidas. Al mirar la cruz, descubrimos a un Salvador que es infinitamente merecedor de toda nuestra alabanza por los siglos.

A veces, el afán diario y las dificultades intentan apagar nuestra voz, y es precisamente en esos días sin alabanza cuando el alma se nos entristece. El canto de gratitud no es un simple rito, sino el espacio donde nos conectamos con su hermosa presencia, pues donde no hay alabanza, sentimos que Él no está presente. Te invito a reflexionar hoy en tu caminar personal: ¿cómo está tu adoración diaria? No permitas que transcurra un solo día sin reconocer su bondad. Cuando abrimos nuestro corazón para agradecerle, la tristeza se desvanece y experimentamos la cercanía real de nuestro Salvador.

Hacer de la alabanza un estilo de vida requiere valentía. El mundo que nos rodea puede no comprender nuestra devoción y tal vez piensen que estamos locos por entregar nuestro corazón de esta manera. Sin embargo, ante la grandeza de su entrega, no podemos callar. Te animo a dar ese paso de fe hoy, a proclamar con convicción que Cristo es Santo, sin importar las opiniones externas. Permite que tu vida entera sea una respuesta de amor para Jesús, el único digno de recibir honor, y experimenta la paz de habitar constantemente en su presencia.