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Himno

La Creación

esta hermosa letra nos invita a mirar el mundo con profundo asombro: todo lo visible parece un testimonio de un creador que sostiene cada detalle. A través de un paseo por campo, montaña y ciudad, los protagonistas preguntan y escuchan respuestas que reconocen como obra de Dios. Un árbol, el cielo y un cóndor hablan de vida, luz y cuidado constante, recordando que todo nace, crece y permanece bajo ese gobierno amoroso. El niño aporta la idea de la creación universal y de la dignidad humana, señalando que todo fue hecho con propósito. El mensaje central es claro: todo es obra divina y merece gratitud y veneración.

Letra

Fuimos a pasear al campo pues queríamos saber
Quién hizo todas las cosas que ahora podemos ver
Subimos a la montaña y preguntamos desde allá
Dinos árbol quién te hizo, te queremos escuchar

(Contesta el árbol):
Yo nací el tercer día de la antigua creación
Y por medio de semillas vive mi generación
Dios me ha dado el agua y lluvia y el calor me ha dado el sol
Como ven Dios me ha creado y cuida hasta hoy.

Subimos a la montaña y preguntamos desde allá
Dinos cielo quién te hizo, te queremos escuchar

(Contesta el cielo):
Yo nací el segundo día de la antigua creación
Soy muy grande porque en mí se encuentra la casa de Dios
Dios me ha puesto a las estrellas, a la luna y al sol
Como ven Dios me ha creado y me habita hasta hoy.

Subimos a la montaña y preguntamos desde allá
Dinos cóndor quién te hizo, te queremos escuchar

(Contesta el cóndor):
Yo nací el quinto día de la antigua creación
Y vivo en las alturas buscando alimentación
Nunca me ha faltado nada en esta inmensa soledad
Como ven Dios me ha creado y hasta el fin me cuidará.

Dejamos a la montaña y bajamos a la ciudad
Dinos niño quién te hizo, te queremos escuchar

(Contesta el niño):
Yo nací el sexto día de la antigua creación
Dios hizo a Adán y a Eva para su gloria y honor

Como ven Dios hizo a todos y nos cuidad con amor
Ninguna cosa se mueve sin la voluntad de Dios
Como es creador de todo dirige con perfección,
Dios es creador de todo y gobierna con amor.

Reflexión

Cuando contemplamos la belleza que nos rodea, desde la inmensidad de las montañas hasta el bullicio de la ciudad, nuestro corazón naturalmente se pregunta por el origen de todo lo que existe. La creación misma, con una voz silenciosa pero clara, nos invita a reconocer la mano amorosa de un Creador. Al igual que en un paseo por el campo, si prestamos atención, cada elemento de la naturaleza nos habla de su hacedor. El árbol nos recuerda que fue creado en el tercer día y que recibe el agua, la lluvia y el calor del sol como muestras del constante cuidado divino. El cielo, inmenso y estrellado, nos habla de que fue formado en el segundo día para ser la morada de Dios, mientras que el cóndor, volando en las alturas, testifica que en su soledad nunca le falta el sustento porque su Creador lo cuidará hasta el fin.

Esta hermosa armonía de la naturaleza no es una coincidencia; es el reflejo de un Dios que dirige todo con absoluta perfección. Ninguna cosa en este universo se mueve sin su santa voluntad. Pero el mensaje más tierno y profundo lo encontramos al mirar nuestra propia existencia, representada en la sencillez de un niño. La humanidad, iniciada con Adán y Eva en el sexto día de la creación, fue diseñada con un propósito muy especial: vivir para la gloria y el honor de Dios.

Hoy te invito a abrir tu corazón a esta hermosa verdad y a dar un paso de fe. Si Dios cuida con tanto esmero del árbol, del cielo y del cóndor en las alturas, ¿cuánto más cuidará de ti, que fuiste creado especialmente para su gloria? Te animo a aplicar esta verdad en tu vida diaria y a descansar en su amor soberano, sabiendo que Él gobierna cada uno de tus días con infinita bondad. Permite que esta certeza llene tu caminar de paz, confianza y gratitud, reconociendo con fe que estás en las manos del Creador que todo lo guía con amor.