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Himno

La Antigua Biblia Y La Antigua Fe

esta hermosa letra presenta una confianza que no se rompe frente a la duda y la dificultad. Habla de la Biblia y de la fe antigua como rocas firmes y defensas que sostienen a quien camina por un mundo adverso, recordando una esperanza que permanece a pesar de las circunstancias. El mensaje central apunta a un amor revelado y a la promesa de salvación para quien cree, mostrando que la voluntad de Dios orienta la vida hacia la victoria sobre pruebas y aflicciones. Se enfatiza la certeza de la vida eterna y la alegría, la paz y la luz que acompañan a quienes son fieles en el servicio.

Letra

I
Entre duda y mal en que teméis quizá
Permanece un Libro santo y eficaz;
Aunque el mundo pase, nunca cambiará,
Porque Dios ha dicho que siempre durará.

La Biblia y la fe antigua
Son las rocas en que estoy.
La Biblia y la fe antigua
Del país defensa son;
Han resistido oposición
De todo el mundo en derredor.
La Biblia y la fe antigua
La esperanza doquier son.

II
Este Libro dice del eterno Dios
Que por gran amor al mundo a su Hijo envió:
Que por sus promesas riquezas ofreció;
Y a todo el que cree le da plena salvación.

III
De la voluntad de Dios nos habla él,
Y del Salvador que al mundo descendió,
De las duras pruebas que Jesús sufrió
Y del gran poder que nos da para vencer.

IV
De la vida eterna nos explica aquí,
Que recibiremos tras servicio leal
Y al vencer la muerte y a la Sion entrar
Viviremos con gozo, paz y luz sin fin.

Reflexión

En medio de las dudas, los temores y las constantes transformaciones de nuestro mundo, es fácil sentir que caminamos sobre terreno inestable. Sin embargo, la hermosa letra que hoy contemplamos nos recuerda que existe un Libro santo y eficaz que permanece inmutable. Aunque el mundo pase, la Palabra de Dios y la fe antigua se presentan ante nosotros como esa roca firme y segura sobre la cual podemos sostener nuestra vida. No se trata de una fe del pasado sin relevancia para el presente, sino de un faro de esperanza que ha resistido toda oposición a lo largo del tiempo y que sigue siendo la defensa y el refugio de nuestra alma en el presente.

Esta fe nos revela el infinito amor de Dios, quien envió a su Hijo al mundo para ofrecernos una salvación plena a todo aquel que cree en sus promesas. Al reflexionar en el Salvador que descendió a la tierra y experimentó duras pruebas, encontramos un consuelo profundo: no estamos solos en nuestros sufrimientos. De Él recibimos el poder necesario para vencer las dificultades cotidianas y comprender la voluntad divina. Esta verdad nos invita a confiar plenamente, a depositar nuestras cargas en sus manos y a creer que su gracia es suficiente para sostenernos.

La invitación para cada uno de nosotros hoy es sumamente personal y cálida. Se nos llama a abrazar esta fe con un corazón sincero y a vivir una vida de servicio leal. Al hacerlo, la promesa de la vida eterna se vuelve una realidad reconfortante que disipa el temor a la muerte y nos llena de una esperanza viva. Te invito a hacer de la Biblia y de esta fe tu roca diaria. Permite que el gozo, la paz y la luz sin fin que Dios promete guíen tus decisiones, renueven tus fuerzas y te den la certeza de que nos espera una morada de luz eterna junto a nuestro Salvador.