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Himno

Junto A La Cruz

esta bella canción nos habla del encuentro profundo con la cruz, donde Jesús dio su vida para traer salvación. A través de la imagen de la cruz, la letra revela que el perdón llega para aquel que se acerca con fe, y que al reconocer a Jesús se experimenta una liberación que llena de gloria su nombre. El tema central es la reconciliación y la paz que nace al aceptar el perdón y la vida en Cristo. Se invita a todo pecador a acercarse a esa fuente de salvación, prometiendo descanso y una nueva realidad junto a Jesús. El mensaje es claro: solo en Él se halla la plenitud y la verdadera esperanza.

Letra

I
Junto a la cruz do Jesús murió,
Junto a la cruz do salud pedí,
Ya mis maldades Él perdonó,
¡A su nombre gloria!

¡A su nombre gloria!
¡A su nombre gloria!
Ya mis maldades Él perdonó,
¡A su nombre gloria!

II
Junto a la cruz donde le busqué
¡Cuán admirable perdón me dio!
Ya con Jesús siempre viviré,
¡A su nombre gloria!

III
Fuente preciosa de salvación,
¡Qué grande gozo yo pude hallar!,
Al encontrar en Jesús perdón,
¡A su nombre gloria!

IV
Tu, pecador que perdido estás,
Hoy esta fuente ven a buscar,
Paz y perdón encontrar podrás,
¡A su nombre gloria!

Reflexión

En el caminar de la vida, a menudo nos encontramos cansados, cargados con el peso de nuestros propios errores y con una profunda necesidad de restauración. Es precisamente en ese estado de vulnerabilidad donde el tierno amor de Jesús sale a nuestro encuentro. Las hermosas palabras de este himno nos invitan a volver la mirada hacia el lugar de la mayor entrega: junto a la cruz. Allí, donde el Salvador se entregó por nosotros, no encontramos juicio ni condenación, sino un refugio seguro donde pedir salud para nuestra alma y recibir un perdón verdaderamente admirable.

Acercarse a la cruz implica un acto de fe y de humilde entrega personal. Al buscar a Jesús en ese lugar de gracia, experimentamos la maravillosa transformación de nuestras vidas. Aquellas faltas y maldades que antes nos abrumaban son perdonadas por completo, dando paso a una comunión eterna con Él. Ya no caminamos en soledad; ahora tenemos la certeza de que viviremos con Jesús para siempre. Este encuentro no solo alivia nuestra carga, sino que inunda nuestro corazón de un gozo inefable, convirtiéndose en una fuente preciosa de salvación que sacia nuestra sed más profunda.

Si hoy te sientes perdido, distante o abrumado por las culpas del pasado, esta invitación es especialmente para ti. No importa cuán lejos sientas que has llegado, hoy puedes acercarte con confianza a esta fuente de gracia. Te invito a abrir tu corazón y a buscar activamente la paz y el perdón que solo Jesús puede ofrecerte. Permite que Su amor restaure tu vida y que tu alma se una al canto de gratitud que brota de un corazón redimido. Al dar este paso de fe, tu vida también se transformará en un testimonio de Su bondad, y con alegría profunda podrás exclamar desde lo más íntimo de tu ser: ¡A su nombre gloria!