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Himno

Junto A La Cruz (2)

esta bella canción nos lleva a la escena de la cruz como lugar de encuentro y perdón. El tema central es que, al acercarse a Jesús y reconocer sus actos en la cruz, el creyente experimenta liberación de sus maldades y recibe salvación. La letra enfatiza la gratuidad del perdón y la transformación que nace al vivir guiado por esa gracia, prometiendo una vida en compañía de Cristo. El mensaje invita a buscar paz y renovación interior, confiando en la grandeza del amor de Jesús y en la dignidad de su nombre como motivo de alabanza. En resumen, la canción comunica esperanza, reconciliación y una vida dedicada a la gloria de Dios.

Letra

Junto a la cruz do Jesús murió,
Junto a la cruz do salud pedí,
Ya mis maldades Él perdonó,
¡A su nombre gloria!

¡A su nombre gloria!
¡A su nombre gloria!
Ya mis maldades Él perdonó,
¡A su nombre gloria!

Junto a la cruz donde le busqué
¡Cuán admirable perdón me dio!
Ya con Jesús siempre viviré,
¡A su nombre gloria!

Fuente preciosa de salvación,
¡Qué grande gozo yo pude hallar!,
Al encontrar en Jesús perdón,
¡A su nombre gloria!

Tu, pecador que perdido estás,
Hoy esta fuente ven a buscar,
Paz y perdón encontrar podrás,
¡A su nombre gloria!

Reflexión

El camino de la vida nos lleva a menudo por senderos de desgaste, donde el peso de nuestras faltas y errores se vuelve difícil de cargar. Sin embargo, existe un lugar de encuentro transformador que estas letras nos invitan a contemplar: el pie de la cruz. Es allí, junto a la cruz donde Jesús entregó su vida, donde podemos acercarnos con total sinceridad para pedir salud y restauración. Al postrarnos en ese espacio de gracia, descubrimos que nuestras maldades y cargas pasadas no tienen la última palabra, sino que son disueltas por un perdón admirable y completo que brota del amor divino.

Buscar a Jesús en la cruz no es un acto de tristeza, sino el inicio de una vida nueva y plena. Al recibir su perdón, experimentamos un gozo inmenso que inunda el alma, convirtiéndose en una fuente preciosa de salvación. Ya no caminamos en el desamparo, sino con la maravillosa certeza de que viviremos con Jesús para siempre. Esta comunión constante transforma nuestra realidad diaria, llenándonos de una gratitud tan profunda que nuestro ser no puede hacer más que exclamar con alegría: ¡A su nombre gloria!

Hoy, esta tierna invitación se extiende de manera personal hacia ti. Si te sientes perdido, cansado o distanciado, no te mantengas alejado de esta gracia. Hay una fuente de paz y perdón abierta para tu vida en este mismo instante. Te invitamos a dar ese paso de fe, a buscar a Jesús y a depositar ante Él todo aquello que te agobia. Permite que su perdón admirable restaure tu corazón y te llene de un gozo indescriptible. Ven hoy a la fuente de salvación, recíbela con humildad y camina seguro de que su amor te sostendrá por la eternidad.