Saltar al contenido
Himno

Jesucristo, Unico Señor

Esta hermosa letra proclama a Jesucristo como el único Señor, destacando sus atributos de admirable, victorioso y Príncipe de paz. El mensaje central es una declaración de grandeza y reconocimiento hacia quien creó al ser humano a su imagen y semejanza, se hizo carne y trajo luz al mundo. También presenta su entrega en la cruz, pese al rechazo recibido, como parte esencial de su obra. La canción afirma que Jesucristo permanece inmutable a través del tiempo, siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Ante su presencia, la respuesta del creyente es celebrar y declarar eternamente su grandeza.

Letra

Es Admirable, Victorioso, Príncipe de paz;
Desde el principio es Jesucristo // el único Señor//.
Por siempre declararé, la grandeza del Señor,
Al principio Él nos creó, a su imagen y semejanza,
Luego se hizo carne y al mundo vino la luz,
Y aunque el mundo le rechazó, Él murió en la cruz.
Él es el mismo ayer y hoy y por los siglos lo será,
Estando en su presencia yo he de celebrar.

Reflexión

Tal vez en medio de tus días necesites recordar quién ocupa el centro de tu vida. La letra proclama a Jesucristo como admirable, victorioso y Príncipe de paz; no como una figura distante, sino como el único Señor, digno de ser reconocido y celebrado. Cuando todo parece cambiar, esta verdad puede afirmarte: Él permanece siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Desde el principio, Él nos creó a su imagen y semejanza. Tu vida no aparece como algo sin sentido ni como una existencia olvidada. Hay una dignidad profunda en ti, porque has sido creado por Él. Sin embargo, la letra también recuerda que Jesucristo se hizo carne y vino al mundo como luz. Su cercanía muestra que no permaneció lejos de la realidad humana, sino que entró en ella.

El mundo lo rechazó, y aun así Él murió en la cruz. Esta imagen te invita a mirar su entrega con humildad y gratitud. La cruz revela un amor que no se retira ante el rechazo. Quizá tú también hayas experimentado dolor, incomprensión o momentos en los que te has sentido lejos de la luz. En Jesucristo puedes volver tu mirada hacia Aquel que permanece firme y cuya presencia sigue siendo motivo de esperanza.

Hoy puedes preguntarte con sinceridad: ¿reconozco a Jesucristo como el único Señor de mi vida? No se trata solamente de repetir una declaración, sino de permitir que esa verdad oriente tus decisiones, tus preocupaciones y tu manera de vivir. Puedes acercarte a Él tal como estás, reconocer su grandeza y confiar nuevamente en su paz.

Que tu respuesta sea una vida que declare su grandeza, no solo con palabras, sino también con una actitud agradecida. Y que, al estar en su presencia, descubras que celebrar no depende de que todo sea perfecto, sino de saber que Él es victorioso, constante y digno de tu fe.