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Himno

Jesucristo Es Dios

esta bella canción presenta un mensaje claro sobre la identidad de Dios y su presencia entre nosotros. A partir de una discusión sobre la existencia de uno o varios dioses, la letra afirma con firmeza la singularidad de Dios y la divinidad de Jesucristo. Recoge la idea de que Jesús es la expresión visible del Padre y que, aunque hay múltiples atributos y manifestaciones, el nombre verdadero permanece único. Se enfatizan referencias a lo eterno y al origen, y la afirmación de que Jesucristo y el Padre son uno. El tema central es la confianza en la soberanía de Dios revelada en Cristo, una llamada a no dejarse confundir y a creer en su misterio.

Letra

Si en el camino en que andas
Incoherencias tú ves:
Unos dicen que hay dos dioses,
Otros te dicen son tres,
Mas hoy yo quiero explicarte
Que Dios tan solo uno es.
Muchos son sus atributos,
Muchas sus manifestaciones,
Mas su Nombre uno es

No te dejes confundir,
Porque Jesucristo es Dios;
El es el Alfa y la Omega,
El es el mismo Gran Yo Soy;
En el principio era el verbo
Y el verbo era Dios,
Ese verbo se hizo carne:
Claro está que Cristo es Dios.

Felipe le dijo a Cristo:
“Señor, muéstranos a Dios.
Tan sólo esto nos basta”;
Y Cristo le respondió:
“Tanto tiempo estoy contigo
Y no sabes que Yo Soy”.
Jesucristo lo declara:
“Yo y el Padre uno somos”
Claro está que Cristo es Dios

Reflexión

Querido hermano y amigo, en el caminar de la vida es común encontrarnos con voces confusas que intentan dividir nuestra fe. Unos hablan de dos dioses, otros de tres, sembrando dudas en el corazón. Sin embargo, hoy te invito a descansar en una hermosa y sencilla verdad: Dios es tan solo uno. Aunque sus manifestaciones y atributos sean muchos, su Nombre es uno solo. No permitas que la confusión del mundo te aleje de la claridad de su amor, pues en medio de tanta diversidad de opiniones, la certeza de su unidad permanece firme para guiar cada uno de tus pasos.

Te invito a abrir tu corazón a la maravillosa realidad de que Jesucristo es Dios. Él no es simplemente un personaje del pasado; Él es el Alfa y la Omega, el mismo Gran Yo Soy. Aquel Verbo que en el principio era Dios decidió hacerse carne por amor a nosotros. Al contemplar a Jesús, estás mirando al Dios eterno que se acercó a tu propia realidad, asumiendo nuestra condición humana para hacerse cercano, comprensible y real en tu día a día.

A veces, al igual que el discípulo Felipe, andamos buscando respuestas complejas y decimos: “Señor, muéstranos a Dios y eso nos basta”. Pero la respuesta del Maestro sigue resonando hoy con una ternura entrañable: “Tanto tiempo estoy contigo, ¿y no sabes que Yo Soy?”. Jesús y el Padre uno son. Hoy, la invitación es a dar un paso de fe personal y de profunda confianza. Deja de buscar lejos lo que tienes tan cerca. Reconoce a Jesucristo como tu Dios en tu vida diaria, descansa en su presencia y permite que la certeza de su divinidad llene tu corazón de una paz verdadera.