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Coro

Hay Un Motivo

esta bella canción transmite una certeza profunda: hay un motivo de gozo que no depende de las circunstancias, porque Cristo Jesús habita en quien canta. El mensaje central es que, al considerar a Cristo como todo en la vida, el gozo se mantiene incluso en la alegría y en las pruebas. La letra describe a Cristo como fuerza en la dificultad, sanación en la enfermedad y seguridad para el alma cuando parece insegura. El tema subyacente es la presencia constante de lo divino que transforma emociones y situaciones, otorgando estabilidad, ánimo y esperanza. En resumen, la canción invita a vivir desde esa realidad de fe que brinda descanso y paz interior.

Letra

Hay un motivo que es de grande gozo,
Cristo Jesús ya mora en mí,
Pues en mi vida Cristo es mi todo,
Siempre feliz con Él seré.

Si estoy alegre me aumenta el gozo,
Si pruebas tengo fuerzas me da,
Si estoy enfermo Cristo me sana
Y da a mi alma seguridad.

Reflexión

En el caminar diario de la vida, a menudo buscamos razones para sonreír, un ancla que nos sostenga en medio de la incertidumbre. La hermosa letra que hoy contemplamos nos recuerda que existe un motivo supremo de gran gozo: la maravillosa realidad de que Cristo Jesús mora en nosotros. Esta verdad no es una simple idea abstracta, sino una presencia viva que transforma el corazón. Cuando permitimos que Él sea nuestro todo, experimentamos una felicidad profunda y constante que no depende de las circunstancias externas, sino de la certeza de caminar de su mano hoy y siempre.

Esta dulce presencia se manifiesta de manera muy práctica en cada etapa de nuestra existencia. El canto nos invita a mirar cómo actúa el Señor en nuestra cotidianidad. En los momentos de alegría, su presencia no disminuye nuestra felicidad, sino que la multiplica, aumentando nuestro gozo de una forma que el mundo no puede ofrecer. Por otro lado, cuando llegan las pruebas difíciles y las fuerzas parecen agotarse, es precisamente Él quien nos sostiene y nos infunde el vigor necesario para seguir adelante. Incluso en la fragilidad de la enfermedad, hallamos en Cristo la medicina y la sanidad, encontrando en su amor un refugio donde nuestra alma halla una seguridad inquebrantable.

Querido hermano y hermana, hoy te invito a abrir las puertas de tu corazón a esta hermosa promesa. Deja que Cristo sea verdaderamente tu todo en este día. Si estás pasando por un momento de prueba o enfermedad, confía en que Él tiene el poder de sanar y de darte las fuerzas que necesitas. Si estás alegre, comparte ese gozo con Él. Que tu alma descanse en la seguridad de que, al morar Jesús en ti, nunca caminarás en soledad y siempre habrá un motivo para ser feliz.