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Coro

Hacemos Hoy

Esta hermosa letra transmite la firme decisión de vivir en santidad desde una actitud de entrega. El tema central es un compromiso diario ante Dios, un pacto de vivir de manera que agrade al Creador. Se enfatiza la pureza de intenciones y la limpieza de acciones, recordando cuidar la mirada, las manos y el corazón para evitar lo malo y lo vano. El mensaje clave es la fidelidad y la responsabilidad personal: no fallar jamás, mantener la integridad y buscar una vida coherente con lo que se afirma creer. La canción invita a un camino de autocontrol, humildad y devoción, donde cada gesto revela la voluntad de agradar a Dios.

Letra

Hacemos hoy ante tu altar
Un compromiso de vivir en santidad,
Hacemos hoy ante tu altar
Un pacto de hombres que te quieren agradar.

Con manos limpias, corazón puro para Ti
Cuidaré mis ojos, cuidaré mis manos,
Cuidaré mi corazón,
De todo lo malo, de todo lo vano,
No te quiero fallar jamás.

Reflexión

Acercarse al altar es siempre un acto de profunda intimidad y reverencia. Cuando nos presentamos ante la presencia divina, no lo hacemos con palabras vacías, sino con el anhelo sincero de transformar nuestra existencia. La decisión de hacer hoy un compromiso de vivir en santidad no es una promesa ligera, sino un pacto del alma que brota del deseo profundo de agradar a Dios. Es un llamado a detenernos en el camino cotidiano y levantar una promesa que redefina nuestras prioridades, buscando que cada uno de nuestros pasos refleje esa consagración que hoy decidimos asumir con humildad y fe.

Este compromiso sagrado se traduce en la práctica diaria de cuidar lo que somos y lo que hacemos. Vivir con manos limpias y un corazón puro requiere una atención constante sobre nuestras acciones y pensamientos. Nos invita a una autoevaluación sincera en la que decidimos, con firmeza, cuidar nuestros ojos de aquello que nos distrae de lo esencial, cuidar nuestras manos para que solo sean instrumentos de bien, y proteger nuestro corazón de todo lo malo y de todo lo vano. Al apartarnos de la vanidad del mundo, abrimos espacio para que la pureza guíe nuestras decisiones y fortalezca nuestra fe en el caminar diario.

Querido hermano, te invito a hacer tuya esta declaración en este día. Aunque sabemos que el camino puede presentar desafíos, el sincero deseo de decir "no te quiero fallar jamás" es el motor que nos impulsa a perseverar. Permite que este pacto de amor y fidelidad resuene en tu interior, recordándote que cada día es una nueva oportunidad para renovar tu consagración. Que tu vida sea ese altar donde se rinda un tributo agradable, y que tu fe te sostenga en el firme propósito de vivir en santidad, guardando tu ser entero para aquel que merece toda nuestra devoción.